Lección 3 Comentario de textos de poesía del Siglo de Oro

CURSO DE COMENTARIO DE TEXTOS DE POESÍA DE LA EDAD DE ORO


Lección 3

 

LA POESÍA CASTELANA EN EL PASO DE LA EDAD MEDIA AL RENACIMIENTO


A lo largo de la Edad Media habían cuajado dos vertientes esenciales dentro de la poesía castellana.

-LA VERTIENTE CULTA


1) Por un lado, un poesía culta por su origen y sus características que, en el siglo XV, suele llamarse poesía cortesana o poesía (culta) de los cancioneros (recopilaciones de poesía facilitadas por la invención de la imprenta.
Esta corriente hunde sus raíces en la tradición de la poesía culta europea en LENGUA ROMANCE de la Edad Media, cuyos dos momentos esenciales fueron:
a) la lírica provenzal de los trovadores y su teoría del amor cortés (s.XII).
b) el «Dolce stil nuovo» de los poetas italianos del XIII

-LOS TROVADORES Y EL AMOR CORTÉS

Sus rasgos fundamentales podemos resumirlo como sigue:
En primer lugar, exige cierto grado de nobleza en ambos protagonistas, en linaje (esto pasará a un segundo plano con el tiempo pero sin quedar del todo eliminado, variará el concepto de nobleza (se produce una primera inflexión en el dolce stil nuovo a este respecto) y en conducta.
Es un amor que por lo general se desarrolla al margen del matrimonio (Garcilaso se mantiene fiel a esta tradición, por ejemplo), aunque no se excluye el amor sexual o la sensualidad, en la mayoría de los poetas suele estar en un segundo plano o en un plano no visible y a menudo es explícitamente condenado como amor defectuoso.
Es un amor frustrado, por la imposibilidad de la consumación o porque el desastre sigue a la consumación inmediatamente, etc. Es un amor, en definitiva, trágico a causa de ese sino fatal. Con frecuencia se da una transposición al amor de las emociones y de imaginería religiosa y de la bélica.
El hombre reconoce su inferioridad con respecto a la dama, a la que se ve como mi don (midons), es decir, mi dueño, mi señor feudal y los esquemas de relaciones de vasallaje de la sociedad feudal se trasladan alegóricamente al terreno del amor, el enamorado es un siervo que está a su servicio.
Por este mismo origen extramatrimonial de  ese amor, normalmente, se tratará de mantener en secreto la identidad de la dama. De ahí el tema del silencio que tan intenso desarrollo alcanza luego en poetas como el barroco Villamediana.

El deseo amoroso se considera un valor en sí mismo, independientemente de su realización que a menudo se ve como defecto, el amor requiere una distancia con respecto al ser amado para poderse perpetuar, esto ya exige una nobleza de espíritu que se halla desde el principio en esta tradición.
La poesía trovadoresca es una poesía formal, a menudo mero juego poético e incluso galanteo, que no implica forzosamente autenticidad emocional por parte del poeta o exposición de una experiencia propia y real.
La temática es relativamente reducida y los sucesivos poetas introducen pocas novedades al respecto. El campo de acción de la originalidad queda reducido, en buena medida al de las novedades estilísticas.

La poesía que canta el amor cortés tiene su origen en el sur de Francia, y desde allí extendió su influencia a las otras literaturas europeas en lengua romance, principalmente, de la Europa del sur.
La influencia de este movimiento llega a la poesía castellana, sobre todo a través de la lírica galaico-portuguesa (derivada de la provenzal) y, en menor medida, a través de la influencia de la literatura catalana (els trobadors escribían en occitano). De hecho, los poetas castellanos comenzaron escribiendo en gallego.
La teoría del amor cortés con su elevada consideración de la mujer, su planteamiento del enamorado como servidor de la dama y su condición idealista del amor en su conjunto, ejercería su influencia en la poesía amorosa europea, durante muchos siglos, y hay huellas evidentes de la misma en la poesía renacentista y barroca.

 

-El DOLCE STIL NUOVO

Durante el siglo XIII surge en Italia el llamado «Dolce stil nuovo», que como la lírica de los trovadores antes, y la renacentista después, tiene como eje una concepción idealista del amor.
Con respecto a los trovadores, su rasgo distintivo puede considerarse, precisamente, una agudización, una intensificación de esa idealización. Si entre los trovadores la dama era mi dons (mi dueño) como en un eco de las relaciones de vasallaje feudales, en el dolce stil nuovo, será la dona angelicata, la mujer angelical, ser extraordinario (angelical) al que se ve como intermediario entre el hombre y Dios. La purificación del espíritu llevada a cabo por el amor, piensan estos poetas, pone el alma del amante en condiciones de llegar hasta Dios.

El dolce stil nuovo, cabe verlo como una derivación o evolución de la poesía de los trovadores. La lírica culta en romance da sus primeros pasos en estas literaturas siguiendo los pasos de los trovadores y a partir de ahí cada literatura v evolucionando. En Italia esta evolución de la tradición trovadoresca, daa lugar en el siglo XIII al dolce stil nuovo, que podemos considerar una renovación o una puesta al día por parte de los poetas italianos de esa tradición recibida de los trovadores.
En Italia, el dolce stil nuovo será demás el movimiento en el que directamente se inspirarán los poetas del que podríamos llamar primer renacimiento, Petrarca en primer lugar entre ellos.

El dolce stil nuovo fue un estilo poético definido originalmente por el poeta Guinizelli(1230-1276) y por Cavalcanti(1259-1300). El primero establecía un concepto nuevo de la nobleza: sólo es noble quien tiene un corazón gentil (la nobleza no proviene de la sangre (los trovadores sólo admitían esa nobleza). la mujer hace posibles en el poeta las virtudes necesarias para su salvación en Dios, es una especie de mediadora ante la divinidad, como lo eran los ángeles, de ahí el apelativo de dona angelicata que sustituye a la concepción feudal de la dama en los trovadores. También insisten (Dante) en la necesidad de exponer un sentimiento sincero en poesía.

El dolce stil nuovo, se apoya en una concepción filosófico-teológica, propia de la ideología medieval, que sostenía que los seres angélicos no podían ejercer directamente su influencia benéfica sobre los hombres pues estos eran unos entes materiales que carecían de la sensibilidad necesaria para recibir tales influjos. De ahí la necesidad de la mujer, mitad humana y mitad angélica y capaz por tanto de recibir esos influjos y transmitírselos al hombre.
Como el amor cortés, y luego el neoplatónico en el Renacimiento, se trata de un amor ante todo espiritual, donde lo físico queda en un segundo plano o es rechazado como menos perfecto.

Estos dos momentos de la tradición de la lírica culta europea en romance, tienen su peso en el camino que, junto con la recuperación de los clásicos greco-latinos desemboca en la lírica culta renacentista.
Si el dolce stil nuovo es un resultado de la asimilación de la lírica provenzal en Italia, podríamos decir que en la literatura castellana, la llamada poesía cortesana del XV viene a representar la asimilación de la lírica del amor cortés (via lírica galaico portuguesa, sobre todo) y en menor medida (pues su influencia aquí no fue tan considerable) del dolce stil nuovo.
La lírica cortesana castellana es pues, fundamentalmente, una rama (algo tardía en su desarrollo) de la lírica europea del amor cortés.
En la obra de los poetas castellanos del XV encontramos una mayor limitación en los temas y estilos y una mayor intensidad (sobre todo conceptual) que en la tradición europea del amor cortés.
Usaron un vocabulario relativamente limitado y una gama también relativamente limitada de recursos retóricos. Entre estos como los más usados se pueden citar: diversos juegos de palabras, la antítesis en general [y dentro de ésta, en particular el oxímoron (antítesis entre dos palabras dentro del mismo sintagma)], políptoton/derivación (repetición de formas derivadas de una misma palabra o bien repetición de una palabra en distintas funciones sintácticas y las construcciones alegóricas.

Apoyándose pues sobre todo en estos recursos, estos poetas expresaban la perplejidad y la insuficiencia de la razón ante la complejidad y la irracionalidad del sentimiento amoroso, la obsesión atormentada del enamorado, apresado, confuso por las contradicciones del amor consintiendo su propio sufrimiento y a la vez anhelando liberarse, yendo y viniendo de un extremo a otro de la alegría y el dolor, la esperanza y la desesperanza etc…
(Es importante darse cuenta de cómo esos recursos más frecuentas están en perfecta consonancia con esa temática central de esta poesía).
Esta lírica cortesana que alcanza su máxima intensidad a fines del XV, se mantenía viva a principios del XVI y era la poesía culta que se hacía cuando tiene lugar la irrupción de la lírica renacentista de la mano de Joan Boscà y Garcilaso.
La poesía renacentista italianizante y clasicista triunfará con Garcilaso y desplazará por completo a la cortesana en el terreno de la poesía culta.
No obstante, hay que señalar que algunos rasgos concretos de esta tradición culta castellana sobrevivieron (por coincidencia en algunos rasgos con la nueva poesía) y es posible reconocerlos insertados dentro de la nueva poesía renacentista.


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