El trabajo con el Tema

Esta entrada es la parte 4 de 14 del curso Curso de Análisis del Tema

CURSO BÁSICO DE ANÁLISIS DEL TEMA EN EL COMENTARIO DE TEXTOS

Lección 2

EL TEMA: CÓMO SE TRABAJA

El pensador


Veamos ahora, de un modo más detallado, el trabajo que requiere de nosotros la redacción de un buen tema que sea coherente con el texto y útil para hacer nuestro comentario del mismo.
 

  1. -Trabajar con HIPÓTESIS SUCESIVAS sobre la frase que recogerá el Tema.
  2. -Trabajar con honestidad y rigor metodológico.
  3. -Dedicarle al análisis del Tema el tiempo que requiera.
  4. -Detenerse especialmente en los más difícil y «chocante«.
  5. -Trabajar siempre con un borrador.

Leer con atención varias veces el texto. 

            Digamos que estos cinco puntos son algunas de las reglas más útiles que se han de tener en cuenta a la hora de trabajar con el tema. Expliquémoslo.

            De las «hipótesis sucesivas» hemos hablado un poco en la lección anterior. ANTES de hacer el ANÁLISIS DE LA FORMA  PARTIENDO DEL TEMA, hemos de tener un tema del que partir para intentar explicar, apoyándonos en él, cada rasgo de la forma.

 Una única lectura no nos proporcionará NUNCA el tema: sólo una primera aproximación (en la primera lectura vemos que habla de la muerte, del amor, que es un texto triste, alegre, pesimista…). Se trata, por tanto, de intentar varias relecturas sucesivas del texto, de dedicarle el tiempo necesario para dar con sucesivas aproximaci­ones al tema.

 Trabajar con honestidad y rigor   

En estas lecturas  o relecturas resulta fundamental  trabajar paciente y metódicamente reflexionando sobre todos los detalles del texto, sin ocultarnos a nosotros mismos los puntos débiles de nuestras suposiciones, los detalles del texto que realmente no hemos acabado de comprender todavía, las contradicciones que acaso encierran nuestras propuestas provisionales de explicaciones….

En definitiva, en todo este proceso hay algo que hasta podemos llamar «sinceridad»: no engañarnos a nosotros mismos.  Las prisas no forman parte de un buen método de trabajo con el comentario de textos. La redacción del Tema no debe despacharse en dos minutos.

Detenerse especialmente en los más difícil de entender

Nosotros sabemos muy bien, mientras estamos haciendo este trabajo, si hemos entendido o no esta palabra, aquella frase, etc. Si en nuestra lectura REFLEXIVA del texto quedan demasiados «puntos oscuros», nosotros, si somos sinceros, sabemos perfectamente que no estamos haciendo las cosas bien: hemos de pensar más. Todo lo que hagamos sobre una base insegura, está condenado al fracaso.. Si nos rendimos antes de tiempo y nos conformamos con cualquier tema, al no ajustarse este al texto -señal de que no hemos profundizado en el texto- nuestro comentario será un disparate.

            Es esencial, pues -es un «truco»- detenerse a reflexionar más precisamente sobre aquello que es más difícil de comprender, o que es más «raro», que llama más la atención del texto (muchas veces, además, lo más «chocante» de un texto, lo que se aparta más de la lengua normal es también lo más difícil de comprender y lo más revelador).

             Sin embargo, un tema perfecto no surge hasta que no se ha comprendido perfectamente el texto. Todas nuestras hipótesis sucesivas sobre el tema,  debemos contrastarla con los diferentes aspectos de contenido del texto.

¿El tema que estoy pensando se ajusta a lo que dice el poema en su parte final, o en la segunda estrofa, o en el verso x..? Si mi propuesta momentánea de tema es «La angustia ante la muerte», ¿por qué se muestra tan contento el poeta en la tercera estrofa?, ¿por qué le da con tanto entusiasmo  las gracias a Dios en el verso 15º?, ¿de qué se ríe en el último?…

  Tras las repetidas lecturas previas de las que hemos hablado, establecemos una hipótesis ya algo más elaborada sobre el tema.

Comprobar si el tema  se ajusta a los rasgos formales del texto.

Cuando hayamos logrado esa hipótesis más firme sobre el tema, debemos contrastarla con los rasgos formales del texto.   Debemos ponerla a prueba para asegurarnos de que nos va a ayudar en la confección del comentario completo.  

A modo de ejemplo,  si hemos llegado a la conclusión de que el tema de un poema es «La angustia ante la muerte», se trata de comprobar si este tema que hemos redactado es coherente con que en el texto aparezcan muchos adjetivos valorativos o muchos verbos o  metáforas sombrías o exclamaciones…

En una fase posterior del comentario, efectuaremos el análisis de la forma a partir de ese tema. En consecuencia, debemos comprobar -con vistas a esa otra parte del  ejercicio de comentario- si nuestro tema provisional nos va a servir o no para explicar todos los aspectos formales, si surgen matices nuevos que previamente no habíamos advertido, etc.

En función de lo que resulte de este examen, iremos rectificando, matizando ese tema en la medida en que se vea necesario.  Si es preciso volveremos atrás para rectificar también las explicaciones anteriores que lo necesiten a la luz de las nuevas hipótesis.

 Trabajo con un borrador

Todo esto supone, pues, trabajar el comentario previamente en un borrador. Una vez completado ese borrador y establecido el tema definitivamente, podemos abordar la tarea de redactar el comentario en limpio.

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