Comentario de Yo voy soñando caminos

Comentario de texto de «Yo voy soñando caminos»

Antonio Machado, Soledades (XI)

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
5-¿Adónde el camino ira?
Yo voy cantando, viajero,
a lo largo del sendero…
– La tarde cayendo está -.
«En el corazón tenía
10-la espina de una pasión;
logre arrancármela un día;
ya no siento el corazón.»
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
15-meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
20-se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
«Aguda espina dorada,
quién te volviera a sentir
en el corazón clavada.»

LOCALIZACIÓN

Antonio Machado (1875-1939). Poeta andaluz que pertenecía a una familia liberal y se educó en la Institución Libre de Enseñanza. En 1902 publicó Soledades, primero de sus libros. En 1907 ganó por oposición la cátedra de francés del Instituto de Segunda Enseñanza de Soria. A finales del mismo año aparecería Soledades, Galerías. Otros poemas, demostrativo ya de su madurez expresiva. Su formación, hasta entonces, se había completado con dos viajes a París, y había publicado, además de poemas aislados, algún que otro artículo en La Caricatura, Helios y Alma Española, revistas de corte modernista las dos últimas.
En 1909 contrajo matrimonio y en 1901, con una beca de la Junta de Ampliación de Estudios, marchó a París. En ese viaje ya Leonor comenzó a sentirse enferma de tuberculosis. Su esposa, murió en 1912, en Soria, poco después de aparecer Campos de Castilla. Su temática, intimista siempre, se amplía con la visión del paisaje y el hombre castellanos. El libro se ha considerado un ejemplo literario típico del «98», pero, también una ampliación en cierto sentido de Soledades. La decantación reflexiva del poeta se intensifica y prologaría en las prosas de sus últimos años.
En 1924 a pareció Nuevas canciones, libro de poemas cuyo tono más característico quizá lo dé una serie de poemas de carácter reflexivo y filosófico, aunque muestra cierta heterogeneidad en la que caben también poemas amorosos y metaliterarios, entre otros.
Con su hermano Manuel, colaboró en obras teatrales como La Lola se va a los puertos, 1929 o La prima Fernanda, 1931. Al final de su vida tuvo que exiliarse en Francia, donde murió al poco de haber llegado a Collioure, en cuyo cementerio está enterrado.
Este poema fue publicado por Antonio Machado por primera vez en 1906, con el título de «Ensueños» en la revista Ateneo. Luis Cernuda y Jorge Guillén coincidieron en considerarlo como el poema más hermoso de Soledades.

MÉTRICA

Este poema de Machado combina las redondillas(8a8b8b8a) y las cuartetas (8a8b8a8b).
Es característico de la etapa modernista de Machado, que está representada por su poemario Soledades, el empleo de una métrica variada con un uso frecuente de estrofas tradicionales, como éstas. Machado no suele experimentar en el terreno de la métrica con tanta audacia o extremosidad como hicieron otros modernistas. Su modernismo íntimo, de raíz simbolista, concuerda con este tratamiento de la métrica en Soledades.

ANÁLISIS DEL CONTENIDO.

Argumento, tema y estructura.

El yo literario parece caminar por un paisaje simbólico, encerrado en su soledad y sus sueños, y evoca una canción en la que parece hacer referencia al dolor amoroso. Es un argumento que podríamos llamar inconcluso. No hay más acción que esa punzada de dolor que el poeta ha tratado de reflejar con una pudorosa pincelada. El poema se despliega a partir de una pequeña anécdota de carácter simbólico que, indirectamente, deja traslucir un estado de ánimo. Se trata, por tanto, de un poema de raíces simbolistas.
En este sentido, es también un poema que representa perfectamente la afirmación de Machado de que la poesía debía ser «una honda palpitación del espíritu».
El poema tiene, además, una fuente concreta, el conocido poema de Rosalía de Castro que trata un tema similar, aunque de modo más romántico y explícito, lo que permite ver nítidamente el carácter más elaborado de la poesía de inspiración simbolista como la machadiana:

Tenía una vez un clavo
clavado en el corazón,
y ya no recuerdo si eral aquel clavo
de oro, de hierro o de amor.
Sólo sé de él que me hirió tan hondo,
que tanto me atormentó,
que día y noche sin cesar lloraba,
cual lloró Magdalena en la Pasión.
«Señor, que todo lo puedes
le pedí una vez a Dios-,
dame valor para arrancar de un golpe
clavo de tal condición.»
Diomelo Dios, lo arranqué;
…¿quién lo dijera…? Hasta hoy
ya no sentí más tormentos
ni supe qué era el dolor;
sólo supe que algo me faltaba
donde el clavo faltó,
y aún sentí nostalgia, aún sentí nostalgia
de aquella pena… ¡buen Dios!
Este barro mortal que envuelve el alma,
¡quién lo entenderá, Señor…!

Volviendo al poema de Machado, en él vemos vemos que paseando su mirada por el paisaje, el yo literario parece buscar fuera de sí mismo un sentido. No lo halla por ningún lado y vuelve a sí mismo, y en esa mirada introspectiva lo que encuentra es nuevamente el vacío, pero, además, el sufrimiento.
Hay una sintonía entre el mundo y el hombre, pero no porque haya una Armonía Universal (algo de carácter suprarracional que da sentido al mundo y al hombre), como pasaría en otros modernistas como el propio Juan Ramón Jiménez, sin ir más lejos. En el Antonio Machado de Soledades, la sintonía con el universo se da porque el hombre es una nada en medio de la Nada, un ser vacío en medio del gran vacío.
El hombre es un punto de eso que más tarde Machado en alguna ocasión llamará el «Gran Cero», pero un punto que sufre. El viento, a los álamos, simplemente, los hace sonar; el tiempo, la vida, al hombre le hacen sufrir; al poeta cantar.
Encontramos en este poema de Machado el simbolismo despojado de providencialismo y de sentido. La poesía como expresión del vacío existencial.
Esta es la contribución básica de Antonio Machado a la poesía -y al arte-de tradición simbolista. En Machado vemos el agotamiento de aquella utopía inicial del Simbolismo, continuada por el Modernismo. Aquella concepción del arte como una neorromántica vía privilegiada de comunicación con el Todo (Absoluto, Espíritu Universal, Idea, el Azul…), es en Machado, simplemente, comunicación con la nada, porque el Todo es la Nada.
En «Elegía de un madrigal» (Soledades, galerías y otros poemas, edición definitiva, poema XLIX), Antonio Machado se refiere a este mismo tema de otro modo más obvio (y menos lírico):

¡Oh el alma sin amores que el Universo copia
con un irremediable bostezo universal!

Suele ponerse a este Machado en relación con el existencialismo de un Heidegger y su concepción del hombre como «Ser para la Nada». Y claro que Machado es un imposible simbolista pre-existencialista en Soledades. Aunque Machado escribió este poema cuando Heidegger era aún un bachiller, y si de alguna parte hubo de extraer inspiración para llegar a este planteamiento, quizá haya que mirar al decadentismo menos hueco y ramplón, aparte, lógicamente de su a propio talante y su visión de la vida.
El tema de este poema es la angustia por el vacío existencial y sentimental.

(Continuará…)

12 comentarios en «Comentario de Yo voy soñando caminos»

  1. ¡Buenas tardes!
    Soy Manuel López, profesor de Lengua Castellana y Literatura.
    Me ha encantado toparme con esta página. Seguro que recurriré a ella con frecuencia.
    Considero sus comentarios muy acertados.
    Me gustaría que me dijera cómo poder enlazar como un gadget en mi blog la emisión continuada del Cervantes.
    Gracias.
    Un saludo.

  2. No puedo copiar el código aquí, tal vez enviarlo por correo.
    Sicopio el código aquí, no se ve, se muestra la televisión directamente.

  3. ESTOY ESTUDIANDO Y ME PONE EN UN DEBER QUE QUE FRAGMENTOS SON DE UNA CANCION Y YO NO SE CUAL SON ME LO PODEIS DECIR PLIS BSSSSSS

  4. Por favor necesito ayuda, devo sacar un comentario de texto del poema a la muerte de torrijos y sus acompañantes de JOSE ESPRONCEDA no se como empezar, me puede ayudar alguien por favor.

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