Comentario de ¡Oh soledad, mi sola compañía!

Comentario de texto: ¡Oh soledad, mi sola compañía!

ANTONIO MACHADO (1875-1939)
CIXIV (LOS SUEÑOS DIALOGADOS) Nuevas canciones, 1924

Comentario hecho por un alumno de  16 años

IV
¡Oh soledad, mi sola compañía,
oh musa del portento, que el vocablo
diste a mi voz que nunca te pedía!,
responde a mi pregunta: ¿Con quién hablo?

Ausente de ruidosa mascarada,
divierto mi tristeza sin amigo,
contigo, dueña de la faz velada,
siempre velada al dialogar conmigo.

Hoy pienso: Este que soy será quien sea;
no es ya mi grave enigma este semblante
que en el íntimo espejo se recrea,
sino el misterio de tu voz amante,
Descúbreme tu rostro, que yo vea
fijos en mí tus ojos de diamante.

1. – LOCALIZACIÓN.

Antonio Machado (1875-1939). Poeta andaluz que pertenecía a una familia liberal y se educó en la Institución Libre de Enseñanza. En 1902 publicó Soledades, primero de sus libros. En 1907 ganó por oposición la cátedra de francés del Instituto de Segunda Enseñanza de Soria. A finales del mismo año aparecería Soledades, Galerías. Otros poemas, demostrativo ya de su madurez expresiva. Su formación, hasta entonces, se había completado con dos viajes a París, y había publicado, además de poemas aislados, algún que otro artículo en La Caricatura, Helios y Alma Española, revistas de corte modernista las dos últimas.
En 1909 contrajo matrimonio y en 1901, con una beca de la Junta de Ampliación de Estudios, marchó a París. Leonor, su esposa, murió en 1912, poco después de aparecer Campos de Castilla. Su temática, intimista siempre, se amplía con la visión del paisaje y el hombre castellanos. El libro se ha considerado un ejemplo literario típico del «98», pero, también o sobre todo, una ampliación de Soledades. La decantación reflexiva del poeta se intensifica y prologaría en las prosas de sus últimos años.
En 1924 a pareció Nuevas canciones, libro de poemas donde se advierte un adelgazamiento temático que contrasta con la abundancia, incursa en retoricismos a veces, de Campos de Castilla.
Con su hermano Manuel, colaboró en obras teatrales como La Lola se va a los puertos, 1929 o La prima Fernanda, 1931. Al final de su vida tuvo que exiliarse en Francia, donde murió al poco de haber llegado a Collioure, en cuyo cementerio está enterrado.

2.- MÉTRICA

Los catorce versos que componen el poema son todos endecasílabos y están dispuestos en dos cuartos y dos tercetos, formando la forma estrófica de soneto.
La rima de la composición es consonante y encadenada, pautada por el siguiente esquema: A(fa)B(ablo)AB, C(ada)D(igo)CD, E(ea)F(ante)E, FEF.
Son yámbicos todos los versos, ya que el acento estrófico se encuentra sobre las sílabas décimas, y existe un predominio de los acentos rítmicos en cuanto a la rima interna se refiere, cuando el acento es extrarrítmico recae sobre las sílabas primera o tercera.

3.-ANÁLISIS DEL CONTENIDO

3.1.- Determinación de la estructura

La estructura de este poema puede determinarse de la siguiente forma:
Los dos cuartetos, nos informan de la soledad del autor además del dialogo que intenta establecer esta, su gran angustia.
Los dos tercetos, los más importantes desde el punto de vista temático, nos comunican que lo intenta esclarecer el yo lírico, es sólo porque siente esa honda melancolía. El último verso, sin embargo, enlaza esta amargura con presencia de la muerte.

3.2.- Argumento

El autor reflexiona sobre la soledad que siente e intenta averiguar el motivo de la misma, aunque al hacerlo se haga más patente la muerte.

3.3.- Tema

Resignación ante la radical soledad del poeta que hace más patente la angustiante idea de la muerte.

4.-ANÁLISIS DE LA FORMA PARTIENDO DEL TEMA

Este poema, perteneciente a Nuevas Canciones de 1924, desarrolla unitariamente una honda soledad ante la cual el poeta se resigna, a demás esto acentúa la idea, inevitable, de la muerte. Es por eso que el sentimiento de pesadumbre ya aparece en el primer verso de una manera explícita: «¡Oh, soledad, mi sola compañía,» donde, por medio de un recurso léxico, se hace más énfasis en el carácter de dolor que actúa como eje temático de la composición. La antítesis se sitúa ente las palabras «soledad» y «mi sola compañía», donde las dos primeras están relacionadas `por significar lo mismo y en contraposición con «compañía».
La partícula exclamativa «Oh» que encabeza el primer verso que acabamos de comentar se vuelve a repetir, por medio de una anáfora, en el verso siguiente: «oh, musa del portento, que el vocablo», ya que todo el poema es una reflexión interior del yo lírico y, por lo tanto, se resalta el patetismo de la honda pena que siente. Por esta razón los tres primeros versos son una exclamación retórica, un apóstrofe, dirigido a la soledad, la causa del sufrimiento que siente el poeta.
La melancolía que siente, sin embargo, está tratada en la obra desde la personificación, este motivo, se ve reflejado en la interrogación retórica que cierra el primer cuarteto: «¿con quién hablo?». Sin duda aquí reside gran parte de la carga emotiva que evidencia el tema, es decir, ya que el tema es la soledad, queda acentuado por esta pregunta (dirigida claro está a la personificación de su pena) la cual no tiene respuesta y acentúa tono de desamparo.
En el verso quinto vemos otro contraste, entre «ausente» y «ruidosa», ya que el primer término tiene una connotación de silencio, por su significado, recurso que repite en el verso continuo con: `.`divierto» y «tristeza»; el primero vinculado a algo alegre. y distraído, mientras que el segundo sigue en la línea melancólica del poema, acentuado por el sintagma preposicional que acompaña a esta última palabra «sin amigo».
Como se puede ver, este verso termina, desde el punto de vista temático, como el primero, evidenciando el carácter de reflexión íntima del poeta con la personificación de la soledad: «al dialogar conmigo». Sin embargo, en esta conversación imaginaria, el poeta vuelve a aparecernos solo ya que, «ella» no le contesta, «dueña de la faz velada,/siempre al dialogar conmigo», y remarca por medio de una reduplicación la oscuridad que envuelve su melancolía, por lo que le es imposible ese «dialogo».
En estos últimos dos versos, además cabe destacar la importancia de los pronombres «contigo» y «conmigo», distribuidos de la siguiente manera: uno al principio del verso séptimo y el otro al final del verso siguiente, con la intención de hacer más patente la relación que intenta establecer el poeta con su soledad.
En el siguiente terceto encontramos un recurso que llama mucho la atención fónicamente: «este que soy será quien sea», donde el poeta establece un juego con las diferentes formas del verbo ser, y donde además se repite numerosas veces «s» y la «e»: «EStE quE Soy Será quiEn Sea». Este verso, es una sentencia de lo que cree el poeta: «Hoy pienso» (términos que también participan en la aliteración) y por ello se basa en el recurso fónico antes mencionado, por la importancia de este verso donde se hace evidente las preocupaciones existenciales del poeta, y la soledad, que forma parte de ellas. Sin embargo, al yo lírico, ya no le preocupa saber a cerca de él, sino descubrir la causa de su honda melancolía.
En el verso once, se vuelve a repetir el tomo de reflexión personal, «que en el íntimo espejo se recrea»,
Los dos versos que cierran el poema, son la conclusión del mismo, como hemos visto ahora lo que intenta averiguar el poeta no es nada a cerca de él mismo, sino saber porque se siente tan solo. Desde la personificación con la que trata toda la composición, el autor, utiliza una perífrasis para informarnos de este : «Descúbreme tu rostro».
Por último el poema desemboca, desde el punto de vista temático, en la idea de soledad que ha protagonizado todo el poema, pero con una nueva connotación. Se trata de la muerte («ojos de diamante»), esta metáfora relacionada estrechamente con el tema del poema, y con las preocupaciones existenciales, que tanto trata Machado a lo largo de su obra.

5.- CONCLUSIÓN LOCALIZATIVA

A pesar de que este poema pertenece a Nuevas canciones, del 1924, su temática es muy parecida a los poemas de carácter intimista de toda su obra anterior: Campos de Castilla y Soledades.
Es por lo tanto, una nueva composición en torno a la temática más usada por Machado: la soledad, una de las constantes que aparece retiradamente en su obra al igual que lo son otras cuestiones de carácter existencial como la muerte o la fugacidad de la vida.
La forma es muy sobria, lejos ya de las primeras composiciones influenciadas por el modernismo, que acentúa el tono de monólogo interior del poema, lo cual lo hace aun más directo hacia la sensibilidad del lector. También, la forma métrica que utiliza es el soneto, cosa que hace evidente la gravedad del tema.
Nuevas Canciones, es libro muy desigual, donde la creatividad del autor parece frenada, y por ello recurre a temas tratados por el anteriormente, además esto está en total relación con el incremento de las preocupaciones filosóficas que siente el Machado de esa época (como se puede ver en los Proverbios y cantares del mismo libro), donde estas preguntas universales sobre las cuestiones que rodean la existencia tienen un papel relevante.

Comentario hecho por un alumno de  16 años. Nivel: ESO- Bachillerato

4 comentarios en «Comentario de ¡Oh soledad, mi sola compañía!»

  1. Estoy deacuerdo con lallibells, y deberías hacer referencia a que te hace pensar que concluye con la muerte, porque no veo ninguna idea conclusiva por ninguna parte.

  2. Tu comentario me ha ayudado muchisimo…
    soy una estudiante de espanol en Egipto
    en la facultad tenemos que analizar este poema y hacer un comentario sobre ello…
    muchas gracias que tu comentario ha sido util y completo….

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