El poeta le dirige una oración a “algún dios” o reclama algo a alguna instancia abstracta por determinar. la historia, la dinámica social…. Aquí encontramos explicada -que no justificada- su contradicción fundamental y, desde aquí, podemos acabar de entender algunas de sus características formales: el tipo de frase principal, la disposición paralelística, la epífora alegría...
Algún otro poema de este mismo libro, en el que el poeta también hace profesión de fe en el futuro, adopta una forma similar a la de la oración.
Confróntese; a este respecto, el poema FIDELIDAD, tan semejante en todo al que comentamos (obsérvese la misma actitud aparentemente acrítica con respecto al presente y al pasado):
Creo en el hombre. He visto
espaldas astilladas a trallazos,
almas cegadas avanzando a brincos
(españas a caballo del dolor y del hambre). Y he creído.

Creo en la paz. He visto
altas estrellas, llameantes ámbitos
amanecientes, incendiando ríos
hondos, caudal humano
hacia otra la: he visto y he creído.


Creo en ti, patria. Digo
lo que he visto: relámpagos de rabia,
amor en frío, y un cuchillo
chillando, haciéndose pedazos de
pan; aunque hoy hay sólo sombre, he visto
y he creído.

El movimiento de ideas es similar en los dos poemas. La misma contradicción aparente entre un horroroso presente y un optimismo inexplicable desde una lectura superficial y literal.
Se diría que la actitud paradójica quiere ser provocadora, como si el autor estuviera incitando al lector a leer entre líneas, a hacer suposiciones y examinar posibles alusiones hasta encontrar  la lógica que haga razonable ese optimismo a simple vista temerario. Es como si el texto advirtiera: ¡Eh, que tengo muchas más cosa que decir, léeme bien!

Ya indicamos anteriormente que el poema está organizado en torno a algunas palabras clave:
hombre |fe

mundo | paz

patria | luz
Hay otro protagonista en el poema que no acaba de verse en primer plano, el propio yo poético, sujeto elíptico de he conquistado y he voceado. Desde el título, En nombre de muchos, se presenta corno el portavoz de la mayoría. El poema es, así, por su modo de enunciación, un discurso interpuesto, el yo poético dice hablar en nombre de otros además de en el suyo propio. Digamos que esto representa su nueva concepción de la poesía: el poeta caminando de la mano con el pueblo; el poeta, voz del pueblo.
El libro al que pertenece este poema, Pido la paz y la palabra, toma su título de una expresión lexicalizada proveniente del campo del derecho. El poeta pide la palabra en nombre de muchos, se presenta como un abogado defensor de los débiles. El yo poético habla de nuevos tiempos, pero ¿qué hace para traerlos salvo anunciarlos?
¿Cómo hemos de entender el modo de enunciación del texto? ¿El poeta formula un deseo o hace una petición en nombre de todos a modo de reclamación o  (incitación a la) rebelión?
Por lo que tenemos a la vista en el poema, tal com hemo sido señalando, no parece que quepa interpretarlo  así. Más bien, el deseo, la petición se presentan como el producto lógico del grado de horror alcanzado. La desesperación, como hemos ido apuntando parecen  conducir necesariamente a la esperanza. Después de sufrir tanto el hombre se merece la felicidad y el poeta la suplica.
En este sentido, la ambigüedad de las relaciones lógicas que se establecen en el poema se nos podría ocurrir interpretarlas de acuerdo con un modelo: el de la plegaria. El verbo principal del poema no sería “deseo” ni “reclamo”, sería ruego, suplico.
Como fue propio de la “poesía social” el poeta aspira a cierto grado de comunión con el pueblo (retomando la vieja idea romántica -presente ya en Herder- del poeta como”voz del pueblo”) y este es el sentido aquí del hablar “en nombre de muchos”. Pero el poeta no parece estar llamando al pueblo a las barricadas,  mo parece incitarlo a la revolución. Lo que hace es pedir algo en nombre de todos y, si su deseo se apoyase exclusivamente en elementos  tan pocos elementos racionales, se podría decir que el poema adopta una perspectiva equiparable a la de un rezo. Tal vez podríamos conectar este aspecto del poema con esa fe que el poeta dice haber “conquistado”.
Sin embargo aún no hemos examinado y contrastado todos los niveles de análisis de poema  y hemos de reservarnos un juicio definitivo.

Romance de la pena negra, Romancero Gitano
Federico García Lorca

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
-Soledad, ¿Por quien preguntas
sin compañía y a estas horas?
-Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti quése te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
-Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
-No me recuerdes el mar
que la pena negra brota
en las tierras de la aceituna
bajo el rumor de las hojas.
-¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
-¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache carne y roja.
¡Ay, mis camisas de hilo!
¡Ay, mis muslos de amapola!
-Soledad, lava tu cuerpo
con agua de alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.
***
Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza
la nueva luz se corona.
¡Oh! pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh! pena de cauce oculto
y madrugada remota!

MÉTRICA

el análisis métrico de este poema nos permite comprobar que Federico García Lorca ha utilizado una forma métrica muy popular, lo que contrasta con el complejo simbolismo que emplea a lo largo de todo el poema. De esta manera, comprobamos que el romance es una forma métrica que, aunque haya tenido un origen popular y tradicional ha sido previamente adoptada por los poetas españoles a lo largo de los siglos hasta llegar hasta hoy.
Nivel: ESO/Bachillerato/Selectividad
Continuará

Analicemos las acciones en este poema. ¿Dónde están? Ocultas casi por completo. Unas, todavía por realizar: las ilusiones del poeta; otras están sepultadas, cegadas en la memoria del yo poético -¿y en la colectiva?- : el pasado del pasado, lo que explica este presente. ¿Se debe ir hacia el futuro dando por muerto ese pasado, suponiendo que el futuro, como el presente, no desciende de aquél?
Vemos, en este sentido y por lo que se refiere al significado de los verbos, que la forma verbal con más contenido de acción, he conquistado, se refiere a una “acción” moral que tiene lugar sólo dentro del yo poético. Ese verbo tiene en el poema un sentido metafórico; la conquista es metafórica: el poeta, en lucha consigo mismo o contra la contundente evidencia de esa realidad atroz, ha logrado llegar hasta la fe.
Pero esa “conquista” no es sólo figurada; se trata, además, de una “acción” que lleva al poeta a confiar en otra acción exterior a él. Deposita su “fe”en que otra acción, no salida de sus manos, suceda. De momento ahí afuera todo permanece quieto, sólo dentro de su alma se ha producido ese movimiento que le lleva a esperar un movimiento en el exterior…
En cuanto a he voceado, es un verbo cuya “acción” habla de la paz, que es la que realmente sería una acción. No habla de una acción con la que él haya conseguido la paz, sino de un gesto con el que él reclama o proclama la paz. Anuncia una acción por venir o, en cualquier caso, una acción que ocurre más allá del yo poético, y es independiente de él, salvo que entendamos, también, que el hecho de que él la proclame o la reclame basta para que suceda.
Cabría preguntase también, por el significado concreto de paz. Ya señalamos que viene modificado por la subordinada adjetiva que he voceado. El poeta podría, al “vocear”, divulgar una paz que ha llegado, reclamar una paz que aún no ha llegado o anunciar una paz que está a punto de llegar…
El significado del verbo “vocear” se prestaría a todas estas interpretaciones. La descripción que se nos hace del presente nos llevaría a pensar que la paz aún no se ha producido, salvo por esa “luz”  que alborea en la última estrofa.
Como el poema no explica cómo y por qué se rompió esa paz, no sabemos exactamente de qué paz está hablando. ¿Pide a las gentes que dejen de enfrentarse o de odiarse? ¿Les pide que se resignen a una paz basada en el olvido de los males pasados y presentes y que piensen solamente en la “alegría”? ¿Les pide que perdonen y se reconcilien?
Como el poema no es explícito en cuanto a los orígenes del mal, como no los tiene en cuenta, debemos suponer que, efectivamente, se está sugiriendo que hay que olvidar el pasado y el presente, por duros que hayan sido, y volver la vista con esperanza sólo hacia el futuro. O que el futuro vienen con tanta fuerza que demolerá las condiciones que hicieron posible ese pasado y este presente.

Una luz, inexplicada, ha alboreado en la última estrofa. Tanto ese verbo como luz, son metáforas. Su origen cabe verlo en el seno de una alegoría que incluye a la patria convertida en árbol arrastrado sobre los ríos. Una tormenta ssacuidó a la patria y ahora, como sugeríamos más arriba, tras la tempestad vendrá la calma.
Por tanto, en este último pretérito perfecto, ha alboreado no interviene hombre alguno (como ya apuntamos en su momento, propiamente, no tiene ni agente) .
Podría ironizarse diciendo que la verdadera acción del texto, el verdadero acontecimiento -el cambio de signo de los tiempos- cae del cielo como un maná divino. Tras la tormenta de la historia escampa y los hombres pueden volver a salir de sus cuevas y ponerse a diseñar planes de enseñanza que nos lleven de nuevo a la matanza: no hay memoria de cómo se llegó a ese presente monstruoso, el pasado es pre-histórico: no aparece explicado racionalmente… Sin esa memoria ¿qué futuro les espera realmente?
Esa “luz”, en la que debería apoyarse todo el poema, es, precisamente, lo más injustificado del poema. Sobreviene como una fatalidad. Donde deberíamos esperar una acción humana -como en el campo semántico de he conquistado o he voceado-, nos topamos con el campo semántico de los fenómenos o catástrofes naturales, contra las cuales el hombre nada puede hacer: no es responsable, además, de ellas. Una vez pasado lo peor, el hombre sólo tiene que levantar la cabeza, como ha hecho el poeta,y todo llegará por sí solo: se hará la luz, porque sí.
En otras palabras el hecho decisivo, el determinante del hipotético cambio no está en manos del poeta ni en la de los hombres en general, sino que es un hecho inopinado que se desprende de la pura inercia del destino, de la lógica ciega del mundo.
De este modo, por detrás del poema se dibuja peligrosamente un ominoso escenario en el que el hombre -sin responsabilidad decisiva por su parte- queda a merced de un destino que no puede gobernar y por el que no debe, pues, sentirse culpable. Pero, cuidado, por esa misma fatalidad  “meteorológica” puede volver a haber tormenta… ¿Qué clase de mensaje esperanzado es, pues, el que nos ofrece aquí Blas de Otero? ¿Qué esperanza recortada sobre un fondo fatalista es esta?

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El comentario de texto desde el punto de vista de la semiótica

El comentario pragmático de textos literarios

EL TEMA: SU IMPORTANCIA

 

[Véase también nuestro curso en línea sobre  Análisis del Tema, del que esta entrada es un resumen]

Para el principiante, el tema debe constituir una obsesión. Obsesionarse con hallar un buen tema, es el mejor modo que tiene el aprendiz de comentarista para ahondar en la comprensión del texto.

[Una primera lectura del texto nos sugiere una primera idea para el tema, una primera frase. Una vez tenemos esa primera hipótesis sobre el tema, tratamos de comprobarla volviendo a leer el texto... Descubrimos desajustes, matices que se nos habían escapado, que no recoge ese tema inicial... Redactamos un tema distinto... Lo ponemos a prueba releyendo de nueva el texto... Y así indefinidamente].

Hay que añadir que lo ideal es iniciarse con textos completos, no muy extensos, con una clara unidad de conjunto, con un núcleo semántico bien definido, porque es el tipo de texto que mejor se ajusta a las pautas del aprendizaje del comentario de textos.
Obsesionarnos con el tema es un método útil para familarizarnos con la disciplina de trabajo que exige de nosotros el comentario de textos: leer a fondo el texto, ir una y otra vez de la forma al contenido y del contenido a la forma hasta que captamos la esencia de su íntima comunión.
En este ir y venir de la forma (las palabras) al fondo (su significado) hemos de tener presente un tercer elemento: el contexto en el que se creó ese texto, las circunstancias que rodearon a la enunciación de ese texto por su autor.
En efecto, a comprender el fondo y la forma de un texto nos va a ayudar:

-conocer datos del autor y de su época histórica y literaria

- informarse de los temas y recursos formales característicos de una corriente literaria y del propio autor
El tema puede definirse también así, es una hipótesis concentrada sobre el nexo de unión entre fondo y forma, sobre el modo en que están soldados, sobre el todo que forman juntos.

El tema nos señala el “tono” del texto; es decir, nos indica, en general, de modo global, la manera en que un contenido está matizado por una forma (más estrictamente: el modo en que se ha convertido en único por su simbiosis con una forma también única).
Explicar cómo se produce esto no ya en el conjunto, sino en cada elemento, en cada palabra, en cada frase, es la tarea de la parte central del comentario: el análisis de la forma partiendo del tema.

¿Cómo se produce la fusión entre fondo y forma, qué características tiene? Eso nos lo dice la suma de cada elemento, de cada palabra con lo que cada uno de ellos aporta a ese proceso de integración en una unidad. Pero en cada caso individual observamos una orientación común, colectiva. Todo el texto está atraído por una especie de imán que ordena todos los elementos en la misma dirección, los hace apuntar hacia un centro único [cuando el poeta quiere expresar suavidad, puede emplear muchas eses, adjetivos "relajantes", frases de ritmo lento... El contenido -suavidad- se "repite", encuentra un "eco" en los elementos formales: sonidos, palabras, frases...].

Con la hipótesis del tema, nosotros tratamos de apresar la esencia de ese centro ordenador del texto, de ese eje central en torno al cual giran todas las microrrelaciones que en el texto se establecen entre elementos formales y de contenido.
En lugar de ir explicando cada cosa por su lado, sin saber muy bien por dónde vamos, intentanmos dar una explicación unitaria del texto. Tratamos de explicarlo todo a partir de un mismo principio, de una misma razón : el tema.
La idea es que a todos nuestros por qués les encontremos respuesta a partir del tema (por qué hay muchos adjetivos descriptivos, por qué las frases son largas, por qué esta metáfora es así o asá…).

EL TEMA: CÓMO SE TRABAJA:

-HIPÓTESIS SUCESIVAS.
-Ser “sinceros” y no rendirse antes de tiempo.
-Detenerse ESPECIALMENTE en lo más DIFICIL Y “CHOCAN­TE”.
-TRABAJAR SIEMPRE CON UN BORRADOR.

Digamos que estos cuatro puntos son las reglas que se han de tener en cuenta a la hora de empezar a trabajar con el concepto de tema. Expliquémoslo.

De las “hipótesis sucesivas” hemos hablado poco más arriba. ANTES de hacer el ANÁLISIS DE LA FORMA PARTIENDO DEL TEMA, hemos de tener un tema del que partir para intentar explicar, partiendo de él cada rasgo de la forma.
Una única lectura no nos proporcionará NUNCA el tema: sólo una primera aproximación (en la primera lectura vemos que habla de la muerte, del amor, que es un texto triste, alegre, pesimista…). Se trata, por tanto, de intentar varias relecturas sucesivas del texto para dar con sucesivas aproximaci­ones al tema.
En estas lecturas hay algo fundamental que hasta podemos llamar “sinceridad”: no engañarnos a nosotros mismos. Nosotros sabemos muy bien, mientras estamos haciendo este trabajo, si hemos entendido o no esta palabra, aquella frase, etc.
Si en nuestra lectura REFLEXIVA del texto quedan demasiados “puntos oscuros”, nosotros, si somos sinceros, sabemos perfectamente que no estamos haciendo las cosas bien: hemos de pensar más. Todo lo que hagamos sobre una base insegura, está condenado al fracaso.. Si nos rendimos antes de tiempo y nos conformamos con cualquier tema, al no ajustarse este al texto -índice de que no hemos profundizado en el texto- nuestro comentario será un disparate: quedará “cuatreao”.

Es esencial, pues -es un “truco”- detenerse a reflexionar más precisamente sobre aquello que es más difícil de comprender, o que es más “raro”, que llama más la atención del texto (muchas veces, además, lo más “chocante” de un texto, lo que se aparta más de la lengua normal es también lo más difícil de comprender).
Sin embargo, un tema perfecto no surge hasta que no se ha comprendido perfectamente el texto, y esto, en realidad, no ocurre hasta que no hemos completado el análisis de la forma. ¿Qué hacer ante este aparente círculo vicioso? Lo siguiente.
Tras las repetidas lecturas iniciales de las que hemos hablado, establecemos una hipótesis ya algo más elaborada sobre el tema. A continuación nos ponemos atrabajar el análisis de la forma a partir de ese tema.
Iremos comprobando si nos sirve o no para explicar todos los aspectos formales, si surgen matices nuevos, etc, e iremos rectificando, matizando ese tema en la medida en que se vea necesario. Si es preciso volveremos atrás para rectificar también las explicaciones anteriores que lo necesiten a la luz de las nuevas hipótesis.
No olvidemos que consultando datos del autor y de su época podemos encontrar ayuda en la interpretación de aspectos concretos de nuestro texto. Otro “truco” que puede usarse cuando uno se encuentra ante una dificultad, es intentar solucionarla consultado información sobre el autor y su época [Tal vez el color verde que se menciona en el poema que tenemos que comentar tenga un valor simbólico especial para García Lorca, y las consultas que hiciéramos nos podrían ayudar a captar con qué valor lo emplea en ese poema concreto...].

Todo esto supone, pues, trabajar el comentario previamente en un borrador. Una vez completado ese borrador y establecido el tema definitivamente, podemos abordar la tarea de redactar el comentario en limpio.

EL TEMA: SUS CARACTERÍSTICAS

Distinguimos cuatro rasgos básicos en la frase que enuncie el tema. En realidad, los cuatro se reducen a uno solo, pues los cuatro juntos están al servicio de lo fundamental, que es la UTILIDAD. Pensar bien el tema fuerza a quien quiere aprender a hacer comentarios de texto a pensar a fondo sobre el texto, y esa reflexión y la fijación y redacción de un buen tema- le ayudan luepo a hacer el comentario de texto en sí mismo.

1)BREVEDAD. El tema debe ser lo más sintético posible, de manera que no haya en él elementos que sobren.
2)CLARIDAD. La frase no puede ser ininteligible, no puede tener un sentido confuso. A veces, por exagerar la brevedad, se puede atentar contra este otro principio. Debe buscarse el equilibrio entre estos y los otros dos rasgos básicos del tema.
3)ABSTRACCIÓN. El tema debe ser abstrtacto. Lo concreto y anécdotico debe ser eliminado de él hasta donde sea posible (a veces no queda más remedio que incluir algún elemento concreto).
4)PRECISIÓN. En el tema no debe faltar nada de lo que sea realmente esencial en el texto. Por eso, una palabra abstracta, ella sola, nunca podrá valer como tema de un texto. Cuanto más preciso sea el tema, más ÚTIL será.

Hay millones de textos cuyo “tema” es la muerte. Pero si nos limitamos a decir que el tema de un texto es LA MUERTE, un tema así será de muy poca utilidad para seguir avanzando en la explicación del texto mediante el comentario de texto.

Resumiendo, se puede decir que el tema debe ser:

–BREVE y NO “KILOMÉTRICO”
–CLARO y NO CONFUSO
–ABSTRACTO y NO CONCRETO
–PRECISO y NO VAGO

EL TEMA:CÓMO SE REDACTA
La siguiente explicación, en realidad, no tiene sentido más que para el aprendiz de comentarista. Optamos por ella en función de su utilidad innegable.
Ya Lázaro Carreter y Correa Calderón nos mostraron que no hay modo más fácil de plantarse a las puertas del tema que hacer primero el ARGUMENTO del texto y tratar luego de reducir ese argumento a una PALABRA ABSTRACTA que recoja lo principal del sentido de ese argumento. Una vez tenemos esa palabra abstracta, se trata de intentar redactar a partir de ella el tema. Podemos nosotros -siempre pensando en el el aprendiz de comentarista- ampliar esta idea, detallar los pasos que pueden conducirnos a una frase afortunada.
A partir de ahí, pues, podríamos sugerir que, a menudo, la frase del tema adoptará esta fórmula:

{Palabra abstracta SECUNDARIA} +{NEXO} +{Palabra abstracta PRIN­CIPAL}

*Palabra abstracta PRINCIPAL. Es la palabra que mejor sintetiza el contenido del argumento del texto. ¿De qué habla el texto? La P.A.Principal viene a responder a esta pregunta.
La función de P.A.P. la realizan, normalmente, un número muy reducido de palabras. Son palabras como: MUERTE, VIDA, AMOR,TIEMPO, SOLEDAD… Es decir, los asuntos básicos de los que trata la literatura.
*Palabra abstracta SECUNDARIA. La función de P.A.S. la pueden realizar una lista algo más amplia de palabras abstractas: resig­nación, desesperación,imposibilidad, frustración, desengaño, fe, esperanza, optimismo, pesadumbre… (algunas PAS pueden aparecer en otros textos como PAP: recuérdese que todo esto es sólo orientativo). En defintiva, lo esencial, es que la PAS viene a matizar la PAP, es algo así como la que da el “tono” con el que está tratada la palabra abstracta principal. Muchos temas hablan de la muerte, pero unos con resignación, otros con desesperación, otros incluso con alegría, etc. La PAS, precisamente, nos orienta en torno a los matices particulares con los que está tratado ese asunto en el texto que se corresponden con la FORMA concreta con la que está expresado. Nos iluminan, por tanto, de manera muy útil, el camino que deberemos seguir para analizar la forma.
*NEXO. Es lo que pone en relación las dos palabras abastractas, lo que indica qué tipo de conexión existe entre ellas. Puede ser una sola palabra [Desesperación ANTE la muerte], pero lo más normal es que sea algo más [Pesadumbre PRODUCIDA POR EL PENSAMIENTO de la muerte].
Dicho de otro modo, es todo aquello que necesitamos para formar una frase coherente que explique la relacción entre las dos palabras abastractas que mejor cubren el contenido esencial del texto que se vaya a comentar.
Por último, señalar que la frase del tema preferentemente será una frase nominal sin verbos en forma personal.

PRACTICA:

Esta “fórmula” del tema, es sólo un HERRAMIENTA que puede serle útil al principiante, no lo olvidemos. Vamos ahora a practicar con unos cuantos temas figurados. Intenta descubrir en ellos esa “fórmula del tema”.
1-Resignación ante la muerte.
2-Dolor por la imposibilidad de la felicidad.
3-La fugacidad de la vida.
4-El placer como única opción frente al paso del tiempo.
5-Confianza en el destino humano.
6.-Alegría por la satisfacción de los deseos.
7-Inquietud ante un futuro incierto.
8-La radical soledad del ser humano.
9-Proclamación de confianza en el hombre.
10-Dolor por la imposibilidad del amor.

Luis Carrillo y Sotomayor, Soneto III

¡Con qué ligeros pasos vas corriendo!
¡oh cómo te me ausentas, tiempo vano!
¡ay, de mi bien, y de mi ser tirano!
¿cómo tu altivo brazo voy siguiendo?

Detenerte pensé, pasaste huyendo, 5
te seguí, y ausentástete liviano,
te gasté a ti en buscarte, ¡oh, inhumano!
Mientras más te busqué, te fui perdiendo.

Ya conozco tu furia, ya humillado,
de tu guadaña pueblo los despojos; 10
¡oh, amargo desengaño no admitido!

Ciego viví, y al fin, desengañado,
hecho Argos de mi mal, con tristes ojos,
huir te veo, y véote perdido.

LOCALIZACIÓN
Luis Carrillo y Sotomayor es un soberbio poeta del Barroco que,dicho sea de paso, gusta mucho a los tribunales de oposiciones, especialmente en Cataluña. Lamentablemente murió muy joven. Este soneto es una muestra perfecta del gran talento que, posiblemente, hubiera completado una deslumbrante trayectoria poética de haberle respetado la muerte.
Nace en Baena (Córdoba) el año 1582 (u 85 u 86, según las fuentes) en una familia de alto linaje. Su padre era Presidente del Consejo de Hacienda. Estudió en Salamanca y a pesar de sus pocos años llega a ser nombrado Caballero de la Orden de Santiago; más tarde Comendador de la Fuente del Maestre y cuatralbo de las galeras españolas.
Sus obras fueron recopiladas y publicadas tras su muerte por su hermano Alonso en Madrid el año 1611.
Compuso alrededor de cincuenta sonetos,una veintena de romances, letrillas, estancias, liras, dos églogas de pescadores, dieciocho canciones y la Fábula de Acis y Galatea, considerada por algunos (por otros como Dámaso Alonso, no) fuente de inspiración del Polifemo de Góngora.
La mayoría de sus sonetos son de tema amoroso; de hecho, en seis de sus sonetos el poeta cita el nombre de una de sus amantes como Celia, en tres como Lisi y a Laura y a Flori les dedica otro soneto.
Suele considerarse un precursor o un antecedente del culteranismo, y es verdad que en algunas parcelas, como la propia Fábula de Acis y Galatea, su estilo se enreda un tanto en esa dirección, pero lo cierto es que su hermosa poesía, reflejada primordialmente en sus sonetos, se expresa en sus mejores momentos a través de una elegante construcción conceptual del poema, cercana a la estética conceptista, pero sin excesos… Quizá es que a veces se confunde el empleo de versos bimembres con el gongorismo… O simplemente, quizá hace tiempo que ambas etiquetas necesitan una revisión.
Pero lo más característico de su poesía es la sensación de autenticidad, y la impresión que se tiene, aquí y allá, de que oímos de nuevo una voz pura como la de Garcilaso, milagrosamente inscrita en el contexto del barroco.
En plena juventud le alcanzó la muerte en el Puerto de Santa María en el año 1610 a causa de una enfermedaad contraída durante su adolescencia. Lloraron su temprana muerte poetas y humanistas célebres como Quevedo, Luis Tribaldo de Toledo, Francisco Cascales, Antonio de Monroy y otros. La lloró acaso él mismo, mejor que nadie, en sus poemas donde los temas tópicos de los Siglos de Oro cobran, en ocasiones, una impresionante viveza.
Este es un Soneto,como otros de los suyos, que quizá se lea de otro modo si se piensa que el poeta arrastraba una enfermedad desde la adolescencia que le llevaría a una muerte prematura. Podríamos destacar el patetismo de ” te gasté a ti en buscarte”. Y contra los que piensan que esta poesía de los Siglos de Oro es siempre convencional, olvidando que siempre se escribe -mal o bien- dentro de una convención, obsérvese la crudeza que puede haber tras estos dos versos escritos por un poeta de poco más de 20 años, mortalmente enfermo:
Ya conozco tu furia, ya humillado,
de tu guadaña pueblo los despojos;

MÉTRICA
Se trata de un soneto clásico, intregrado por dos cuartetos, ABBA, y dos tercetos que riman con uno de los esqemas clásicos, CDE,CDE.

ARGUMENTO
La alusión a Argos del último terceto extrae su sentido del hecho de que Argos tenía cien ojos y nunca cerraba más que la mitad de ellos. Argos encarnaba el estado de vigilancia, de guardia perpetua. El poeta, al final, despierta de su ceguera y se autocontempla entre decepcionado y compadecido de sí mismo.
(Continuará…)


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