Encabalgamiento, esticomitia y derivación

CURSO DE RETÓRICA (2ª parte)


Lección 4
Los recursos sintácticos: encabalgamiento,esticomitia y derivación.


9.-ESTICOMITIA.

Al final de un verso,( o de un hemistiquio en los versos de arte mayor compuestos: los de doce o más de doce sílabas) SIEMPRE hay que hacer una pausa.

Pues bien, se produce esticomitia entre dos versos o entre dos hemistiquios, cuando la pausa versal o la cesura (en el caso de los versos compuestos) coincide con una pausa sintáctica.

Por tal razón, y es de gran utilidad darse cuenta de ello por más obvio que resulte, siempre hay esticomitia si el final de un verso o de un hemistiquio está marcado por un signo de puntuación.
En muchas ocasiones las esticomitias no son relevantes y no deben ocupar la atención del comentarista (los encabalgamientos suelen ser relevantes).

Aunque, por ejemplo, si nos encontramos todo un poema con todos sus versos acabados en esticomitia, desde luego que debemos pensar que ahí hay algo significativo que debemos analizar.

10.- ENCABALGAMIENTO.

10.A.- Noción de sirrema.


Hay secuencias de palabras que pronunciamos seguidas, sin hacer pausas en su interior: son los sirremas.
LOS SIRREMAS NO SON RECURSOS LITERARIOS.

Algunos de los sirremas más frecuentes son:

1) SUST. + S.prep: casa de campo.
2) SUST. + ADJ.(o viceversa): casa verde.
3) VERBO + ADV.(o viceversa): come mucho.
4) Tiempos compuestos y perífrasis verbales: ha cantado, tenía que cantar, está cantando, etc.
5) ART.y DET. + el sintagma que introducen.
6) Prep. y conj. + el elemento que introducen:
uvas y peras.
7) SUST.+ or. adjet. especificativa:
(Los niños, que tenían hambre, desayunaron.
Oraci??n subordinada adjetiva EXPLICATIVA. Todos los niños en los que pensamos tenían hambre.
Los niños que tenían hambre desayunaron.
Oración subordinada adjetiva ESPECIFICATIVA. Una parte del total de niños en los que pensamos, desayunó. Pero otros niños, los que no tenían hambre, no.
8.- VERBO + un complemento inmediatamente anterior o posterior a él. Este es un caso mucho más impreciso. PUEDE darse con CD, CI u otros, especialmente si no son muy extensos. Hay que fijarse en la entonación de cada caso para ver si realmente el verso y ese complemento deberían pronunciarse juntos o no y, por tanto, si hay o no sirrema.

10.B.-Definición de ENCABALGAMIENTO.
Se da encabalgamiento entre dos versos (o dos hemistiquios etc;) cuando el final de un verso no coincide con el final de una estructura sintáctica. Lo podemos decir de muchas otras maneras: «cuando un sirrema queda partido entre dos versos», «cuando la pausa versal no coincide con un pausa sintáctica» etc.
El verso en el que comienza el encabalgamiento es el encabalgante y el verso en el que termina, el encabalgado.
Si se produce una pausa en el verso encabalgado antes de la quinta sílaba, el encabalgamiento es ABRUPTO; en caso contrario, será SUAVE.
El encabalgamiento que se da entre los dos hemistiquios de un verso se llama interno o medial. En el siguiente ejemplo, los versos son tetradecasílabos (14) y su cesura iría, por tanto, tras la séptima sílaba. La cesura es una pausa, si no coincide con una pausa sintáctica, como en los casos que se subrayan, se produce el encabalgamiento.

«..El monstruo expresa un ansia del corazón del orbe,
en el Centauro el bruto la vida humana absorbe
el sátiro es la selva sagrada y la lujuria…»(R.DARIO)

Cuando lo que queda dividido entre los dos versos no es ya un sirrema sino una palabra, el encabalgamiento se denomina léxico.

«…y unta el otro zapato, a escondidas,
con un poquito de saliva y tierra,
pero con un poquito,
no má-
.s.»

(CÉSAR VALLEJO, Perú, 1892-1938)

El encabalgamiento suave puede producir sensación de lentitud, elegancia, armonía; el abrupto da lugar a un ritmo sincopado, rápido, violento. Con el abrupto, el sentido se quiebra abruptamente. Además de la pausa versal, el final del encabalgamiento determina otra en el verso siguiente: ritmo más quebrado.
«…Con tanta mansedumbre el cristalino
Tajo en aquella parte caminaba,
que pudieran los ojos el camino
determinar apenas que llevaba…»

(GARCILASO DE LA VEGA)

Observemos en este caso la sensación de continuidad, de fluencia, un verso se prolonga en otro: éste es un hecho importante en el que hay que reparar.
El encabalgamiento, de acuerdo con la definición que hemos dado, supone básicamente una ruptura, una violencia: se separa, lo que debería ir junto, la pausa versal obliga a romper en dos un sirrema. Paradójicamente, sin embargo, el efecto es, a veces, el contrario del que se esperaría en pura lógica: suavidad, transición armónica de un verso a otro; en lugar de percibir más separados los dos versos, nos parecen más íntimamente unidos. Digamos que, como ocurre en el ejemplo anterior de Garcilaso, el encabalgamiento no destaca la ruptura, sino el enlace, la continuidad. Como siempre, en cada comentario de textos concreto hay que ver cómo las posibilidades virtuales de un recurso se materializan realmente en un contexto determinado.
Conviene advertir que para esto es más apto el encabalgamiento suave, especialmente si se extiende por todo el verso encabalgado: tenemos la impresión de que los dos versos se han convertido en uno. Pero lo mismo puede ocurrir con algún encabalgamiento abrupto en función del contexto.
Decir, por último, que el encabalgamiento tiene tanto de recurso fónico como de sintáctico y que no es raro encontrarlo catalogado como recurso fónico.

11. DERIVACIÓN (políptoton).

Llamaremos derivación (o políptoton, aunque suelan distinguirse com recursos diferentes por cuestión de matices) a la utilización de un lexema o raíz con derivativos diferentes en varias palabras próximas o consecutivas. En consecuencia, es, en gran medida, un recurso gramatical.
«…metido en semejante silencio hecho de ruidos
el transistor propone sucesivas enmiendas
el presidente jhonson declaró declaraba
declarará declara estaría declarando…»

(M.BENEDETTI)
Advirtamos que en este ejemplo son miembros de la derivación declara o declarará, pero también, por ejemplo, estaría declarando.

Hay que recordar, en este sentido, que los clásicos (cfr. v.gr; Bartolomé Jiménez Patón Elocuencia española en arte,1604) también consideran derivación la repetición de una misma palabra que, pese a no variar morfológicamente, aparece en distintas funciones sintácticas acompañada de distintas preposiciones (hemos de recordar que en las lenguas clásicas la función de las preposiciones la ejercían morfemas unidos al lexema: las declinaciones).

Así es también un caso de políptoton este soneto de la Edad de Oro que recoge Jiménez Patón:
«Si para Dios con Dios nos disponemos,
hombres de Dios sin Dios que imaginamos,
si Dios es el camino y a Dios vamos,
¿Cómo a Dios sin Dios hallar podemos?»
Señalemos, finalmente que, tal como es evidente en este caso, la derivación tiene puntos de contacto con los recursos léxico semánticos denominados genéricamente «juegos de palabras».

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