35 Bujías de Pedro Salinas

COMENTARIO DE TEXTO
Poema, 35 bujías, de Pedro Salinas

Comentario hecho por un alumno de 18 años – Nivel Bachillerato, selectividad, universidad

35 BUJÍAS

Sí, cuando quiera yo
la soltaré. Está presa
aquí arriba, invisible.
Yo la veo en su claro
5- castillo de cristal, y la vigilan
-cien mil lanzas- los rayos
-cien mil rayos- del sol. Pero de noche,
cerradas las ventanas
para que no la vean
-guiñadoras espías- las estrellas,
la soltaré (Apretar un botón.).
Caerá toda de arriba
a besarme, a envolverme
de bendición, de claro, de amor, pura.
15-En el cuarto ella y yo no más, amantes
eternos, ella mi iluminadora
musa dócil en contra
de secretos en masa de la noche
-afuera-
20-descifraremos formas leves, signos,
perseguidos en mares de blancura
por mí, por ella, artificial princesa,
amada eléctrica.

Pedro Salinas, Seguro Azar

LOCALIZACIÓN
Pedro Salinas forma parte de la llamada «Generación del 27». Dicha generación la integraban un grupo de poetas unidos por características e ideas comunes. Una de las ideas más importantes de las que les unieron fue el que todos ellos experimentaran la necesidad de encontrar un nuevo lenguaje poético y un gran afán de renovación. En 1927 se celebró en el Ateneo de Sevilla un acto para conmemorar el tercer centenario de la muerte de Góngora, hecho que les unió completamente como generación.

Paralelamente a la «Generación del 27» se desarrolla en España el Vanguardismo. Este movimiento surge como oposición a la estética anterior y propone nuevas concepciones en el arte y la literatura. En literatura se caracterizó por un distanciamiento de la realidad y por el deseo de innovación.
Dentro del Vanguardismo se desarrollaron diferentes tendencias como el futurismo, el dadaísmo y el surrealismo. Como he dicho anteriormente, los poetas de la «Generación del 27» buscaban la renovación del lenguaje poético y tenían un claro afán de innovación, por lo que muchos de ellos se vieron influenciados por las tendencias que se desarrollaron dentro del Vanguardismo.
Seguro azar, es el segundo libro de poesía escrito por Pedro Salinas. En algunos poemas de este libro, como en, 35 bujías, se puede observar cierta raíz futurista. El futurismo fue una de las tendencias que se desarrolló dentro del Vanguardismo y se caracterizó fundamentalmente por la búsqueda de la originalidad en cuanto al lenguaje, la métrica y los temas. Se prescinde prácticamente del metro y la rima y de los temas eternos de la literatura como el amor, la vida, la naturaleza, o al menos, son tratados de forma distinta. Los temas tratarán el mundo del progreso material y técnico y los adelantos como el teléfono, la radio, el cinematógrafo, etc. En este tipo de poesía que aspira a eludir y deformar la realidad, la metáfora será un elemento imprescindible y fundamental.
Todos los poetas de la «Generación del 27», buscaron la renovación y la llevaron a cabo de forma distinta, según su propia evolución, imprimiendo así cada uno su sello personal. Pedro Salinas en esa labor de renovación pasó por varias fases y fue evolucionando. Puede decirse que en una de ellas se vio influenciado por el futurismo y escribió poemas de acuerdo con dicha tendencia. Pero Pedro Salinas no es un claro exponente del futurismo ya que sólo lo sigue en un determinado momento de su evolución y no es lo que caracteriza a toda su obra.

MÉTRICA
El poema está dividido en cuatro estrofas con diferente número de versos cada una. La primera tiene tres, la segunda ocho, la tercera tres y la cuarta nueve versos. Esta manera poco habitual de construir la estrofa respondería a los deseos de innovación propios de los escritores de la «Generación del 27». El poema está compuesto por versos de arte menor y arte mayor. Haciendo uso de sinéresis y sinalefas podríamos decir que son versos de siete y once sílabas, exceptuando el decimonoveno verso que es de tres sílabas y el último que tiene 6. Por ello podría decirse que es una silva. La silva es un tipo de composición tradicional que permite cierta libertad al poeta ya que no tiene un número de versos y estrofas fijo. Por este motivo, Pedro Salinas -quizá influenciado por la literatura tradicional y por su afán de innovación- eligió este tipo de composición. Pero introdujo además elementos, como el verso de tres sílabas, que la hacen diferente. A lo largo de todo el verso se observa una rima asonante que no sigue una regla que la unifique.
Se ha dicho de Pedro Salinas que su lengua poética es, aunque sólo en apariencia, sencilla. Igualmente sencilla es su métrica: prefiere los versos cortos, la silva, etc, pero renuncia casi siempre a la rima. Se trata, sin embargo, de una lengua y unos versos rigurosamente trabajados: las palabras se sitúan en el poema con meditada exactitud, y aparecen cargadas de sentido y de profundas resonancias.

ESTRUCTURA

El poema está estructurado en dos partes la última de las cuales contiene una subparte:
a-(vv. 1 al 7) La luz de día está oculta.
b-(vv. 7 al 11) De noche llega la luz.
b-1) La luz llega y lo ilumina todo. (vv. 12 al 23).
Aunque aparentemente no puede apreciarse una distinción clara de las partes , ya que que todo el poema se muestra como un conjunto muy unido, pareciendo así estar formado por un sola , sí se ve una clara diferencia entre lo que ocurre cuando la está apagada o encendida. De día está apagada, oculta y no desarrolla ninguna acción, pero de noche todo cambia y ella es la protagonista.

TEMA
El tema expresado a través del poema es la admiración y placer que siente el hombre ante sus propios progresos. El poeta siente una gran admiración, asombro y placer al descubrir los adelantos y progresos que hace el hombre ya que ello contribuye a que viva mejor. Por tanto, a través del poema expresa un sentimiento positivo ante la idea de progreso. Pedro Salinas guiado de su afán renovador y contagiado del futurismo que se estaba desarrollando en esos momentos escribe este poema dedicado a la luz eléctrica y, por tanto, un canto al avance, al progreso, a los adelantos.
Es un poema dedicado a la luz eléctrica, a la electricidad, fuente asombrosa de poder, gracias al progreso, con un con sólo dedo, con sólo apretar un botón y con plena libertad, pasar de la mása bsoluta oscuridad a la más maravillosa iluminación, hecho que otorga al hombre, por tanto, mayor independencia y libertad.
El título de este libro de poemas, Seguro azar, encierra una paradoja que perece advertirnos de ese deseo de renovación, de cambio que pretendía Pedro Salinas como escritor de la «Generación del 27». El azar nunca es seguro, es incierto, por lo que se observa que el autor juega con estos dos términos para expresar que gracias al progreso el azar es cada vez más previsible. También el título de este poema esconde un doble significado. «Treinta y cinco bujías» pueden parecer una cosa muy simple, de poca importancia. Sin embargo, esas «treinta y cinco bujías» son las que hacen posible la luz y a partir de eso muchas otras cosas, como refleja el poema.

ANÁLISIS DE LA FORMA PARTIENDO DEL FONDO

Una afirmación clara y rotunda da inicio al primer verso y la primera parte del poema. Esta afirmación va seguida de un punto, lo que hace pensar que es producto de una reflexión que lleva a una conclusión de la que se está muy seguro.
Esta afirmación a principio de verso es un elemento renovador introducido por Salinas en su intención de crear un nuevo lenguaje poético. Además, a ésta le sucede otra afirmación compuesta por el adverbio de tiempo, «cuando», el verbo «querer» y el pronombre personal «yo» que explican y continúan la anterior. Ambas se refieren a la luz eléctrica y expresan la idea de que el hombre, en este caso el propio poeta, pueden hacer uso de ella a su voluntad ya que la luz no es un fenómeno natural como la lluvia, el sol, etc; sino que es algo que el hombre puede controlar.
Hay, por tanto, una personificación de la luz ya que se dice de ella que está «presa», como si se tratase de una mujer y una paradoja entre el adjetivo «invisible» y el verbo «veo», que quieren expresar que aunque la luz es invisible de día, él la puede ver de noche, puede ver su color y por eso sabe que está ahí y que existe. Además está encerrada en su «claro castillo de cristal». Encontramos en este verso un epíteto, «claro-cristal», y una metáfora que simboliza la bombilla.
A partir del segundo verso y hasta al final del poema, vamos viendo cómo el autor, a través sobre todo de la personificación, habla de la luz como de una mujer que vive prisionera. Vive además vigilada por «cien mil lanzas» y «cien mil rayos», metáfora en la cual aparece el término imaginario entre guiones, otro posible rasgo renovador del lenguaje, y en segundo lugar el término real, los rayos del sol, cosa que las convierte en aposicional.
Esta forma de construir la metáfora subraya aún más su sentido y hace más sencillo reconocer de qué está hablando y a qué término real
se refiere el poeta. Hay además una personificación de esos «rayos», que iluminan el día ya que actúan como si fuesen las lanzas de los soldados que vigilan a la mujer, (la luz), para que no se escape, para que no salga del castillo.
Existe también paralelismo entre los dos versos ya que hay repitición la misma construcción sintáctica y también anáfora. La utilización de estos dos recursos sirve para enfatizar el hecho de que la luz está prisionera y además muy bien vigilada. La luz de día está oculta, prisionera porque con la luz solar no es necesaria, pero al llegar la noche se hace imprescindible.
En la segunda parte del poema aparece de nuevo la personificación, en el noveno verso y la metáfora aposicional en el décimo, para expresar que de noche a pesar de no haber rayos del sol hay estrellas que pueden ver, espiar la luz a través de las ventanas abierta. Parece como si las estrellas de día, al no estar presentes, estuvieran inquietas y llenas de curiosidad por conocer la luz y no pudieran hacer nada porque deben esperar a la noche para verla. De noche inevitablemente las estrellas salen y desde el cielo con su parpadeo parecen hacer guiños y burlarse porque en ese momento si pueden ver la luz. Por eso, al llegar la noche y cerradas las ventanas»)el poeta «soltará» la luz, la dejará salir de su castillo, la liberará. Es muy significativo además que sea de noche cuando se lleve a cabo esa liberación, pues ocurre como en historias de amor antiguas.
Aparece de nuevo la construcción sintáctica que aparecía en el segundo verso, «la soltaré». Esta construcción nos advertía en el segundo verso de algo que iba a ocurrir, por su verbo en tiempo futuro y ahora en el undécimo vuelve a advertirnos de lo que ocurrirá cuando la luz se libere. Además indica una acción que venía planeando el poeta y que ahora llevará a cabo, una acción propia de un enamorado, de un príncipe, de un héroe como en antiguas historias de amor. El empleo del verbo, «soltar», en este poema es muy acertado ya que además de coordinar perfectamente con la idea de que la luz es como una prisionera a la que hay que «soltar», liberar, etc, recoge muy bien la imagen de cómo la luz, al apretar el interruptor, parece salir de golpe, corriendo, como si esperara esa liberación impacientemente. Aparece en este verso un elemento totalmente innovador que es el empleo del paréntesis en poesía. Este paréntesis contiene una acción verbal en infinitivo que explica los versos anteriores. Es decir, que para liberar la luz, solamente necesita desearlo y apretar un botón. El hecho de que el verbo está en infinitivo enfatiza aún más la sencillez de la acción y subraya que es un acto mecánico y voluntario y, por tanto, asombroso. Esa subparte de la que hablaba en la estructura del poema, empieza con un verbo en futuro que indica lo que pasará a partir de que él apriete el botón y la luz se libere. En ese momento la luz que hasta ahora había estado presa caerá. Emplea el autor en este verso el adverbio de cantidad «toda» para decir que en el momento de darle al botón, de golpe y como por magia se hará la luz y todo se llenará de ella. Dice el poeta que esa luz que había estado prisionera ahora vendrá » a besarme a envolverme/ de bendición, de claro, de amor, pura». Vuelve el autor a personificar la luz en una mujer y además esa mujer ahora le besa y le envuelve de color, de claridad de luz, de amor y de pureza.

Vemos aquí como el autor a través de la personificación en la enumeración y sobre todo del verbo «envolver», da una imagen perfecta de de cómo la luz, como si de una mujer se tratase, lo llena todo lo ilumina todo incluso a él, de tal forma que parece besarle, abrazarle, amarle.
Es tal su admiración y su orgullo al descubrir este «invento» que la llegada de la luz es para él como un beso, como un abrazo de amor.
Hay que destacar el empleo del verbo «envolver», como he señalado anteriormente, ya que permite imaginar perfectamente esa sensación mezcla de protección, placer y satisfacción indescriptible que puede proporcionar un abrazo, un beso, etc. En los versos siguientes habla de su relación con la luz como de una relación amorosa en la que están en una habitación un hombre, el poeta, y una mujer, la luz. Y dice que son «amantes eternos» porque su relación y su dependencia el uno del otro es tan profunda que será eterna.
La luz necesita del poeta para salir de su prisión y él la necesita para ver en la oscuridad. Por eso dice que es su «iluminadora musa dócil», porque es su inspiración, su guía para poder ver, para poder descubrir y luchar contra los «secretos en masa de la noche».
Además es «dócil» porque no es violenta ni poderosa como puede serlo un fenómeno natural, sino que se deja utilizar por el hombre, es sumisa y no se resiste.
Hay una metáfora en este verso que se refiere a todas las cosas que de noche y con la falta de luz no podemos ver, identificar y que representan verdaderos enigmas. De noche y sin luz hay sensación de desamparo, de indefensión.
El adverbio de lugar «afuera», situado entre guiones y formando por sí solo un verso aún más la idea de que dentro de esa habitación hay luz y todo se ve, no hay nada por descubrir.
El problema está en el exterior, en la calle y en esos «secretos» que son, metafóricamente, los objetos que no podemos ver, las cosas que no podemos descubrir o identificar porque fuera no hay luz. La luz de ese cuarto, la luz que desprende la bombilla puede ayudarnos a descubrirlo. Él con sus sentidos y la luz con él, juntos como dos amantes inseparablemente unidos podrán descubrir, descifrar «formas leves, signos»; metáforas que aluden al perfil de los objetos, de las formas, los colores, etc.
En el antepenúltimo verso, en «mares de blancura» hay una metáfora y una hipérbole a la vez, que simbolizan ese estado lleno de luz y de máxima claridad en que ellos se encuentran. Esas formas, esos perfiles de los objetos, esos contornos que no pueden ver son perseguidos por él y por la luz que se encuentran
inmersos en un gran estado de iluminación, de claridad.
Los últimos versos componen una enumeración que describen aluz. El poeta dice de ella metafóricamente que es una «artificial princesa», porque no es natural, es luz creada por el hombre y es a la vez un princesa, una mujer joven que encarna la belleza, la dulzura, la pureza, etc. En el último verso el poeta resume a través de una metáfora de nuevo lo que para él es la luz : es una amada porque él siente admiración y cariño por ella e incluso amor desde el punto de vista de progreso, como se ha visto a lo largo del poema y la llama «amada eléctrica». Es decir emplea un nombre cariñoso para describirla.

CONCLUSIÓN

El poeta, como he dicho antes, siente una gran admiración por el progreso general y en este poema vemos cómo en concreto se siente admirado por la luz eléctrica. Por ello vemos cómo a partir de un objeto tan banal como una bombilla, construye un poema sobre el amor a la luz. De esa forma transforma y personifica a la luz en una mujer amada que vive prisionera y vigilada en un castillo y sólo puede liberarla su amado, su príncipe. Pero el poema no está dedicado a una bombilla como se ha dicho muchas veces, sino más concretamente a la luz eléctrica, aunque ambas vayan inseparablemente unidas, ya que la bombilla representa ese castillo de cristal y la luz es esa princesa que vive prisionera en él. Por todas estas características podría decirse que el poema es una alegoría amorosa en la que la luz, el término real, se ve transformada en una mujer. A través de la invención de esta historia amorosa que es una muestra de su admiración por los avances del hombre y más en concreto de la luz eléctrica, podemos ver cómo Pedro Salinas recoge esa influencia futurista Y la desarrolla según su propio estilo. Podemos ver también un rasgo futurista en la gran utilización de metáforas para expresarse.
Como he dicho anteriormente muchos autores consideran que el lenguaje poético de Salinas es, aunque sólo en apariencia, sencillo y que sus versos, pese a cortos, están tan trabajados que las palabras, colocadas con exactitud en el verso, están cargadas de profundas resonancias. Esta característica de Pedro Salinas se puede comprobar en todo el poema a través de las numerosas metáforas y personificaciones y del acertado empleo de los verbos y las palabras.
Una característica fundamental de los autores de la «Generación del 27» y que los distingue claramente de los escritores vanguardistas es que se ven influenciados por la literatura tradicional pero eso no riñe con su afán de renovación. Esta característica se puede observar en este poema de Pedro Salinas ya que como vemos utiliza la silva pero además introduce otros elementos innovadores. Además aunque el principal tema sea la luz, el progreso, el tema amoroso está presente en el poema cosa que lo hace distinto a otros poemas futuristas. Por ello se ve, como he dicho anteriormente, que el futurismo no marca el camino de la obra de Pedro Salinas, sino que poco a poco irá evolucionando igual que sus compañeros de generación hasta convertirse en un gran escritor de poemas de amor, como será en La voz a ti debida.

Comentario hecho por un alumno de 18 años – Nivel Bachillerato, selectividad, universidad

5 comentarios en «35 Bujías de Pedro Salinas»

  1. En el último verso, en cuanto a la métrica, es imposible que tenga 7 sílabas:
    a|ma|da | e|léc|tri|ca
    A las 7 sílabas se le tiene que restar una, porque la última palabra es esdrújula.
    Es decir, serian 6 sílabas.

  2. Si, el verso tendría 5 silabas porque la última {a} de amada esta unida por una sinalefa con la primera {e} de eléctrica.
    Muy bueno el articulo, gracias >..<

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