Comentarios de texto

Se ti porti dietro il mondo..

Ejemplos de comentario de texto

 
- Comentario de texto de Inteligencia,dame de Juan Ramón Jiménez

-Andeme yo caliente y ríase la gente, de Góngora

-Comentarios de texto de selectividad resueltos

-Comentario de las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique (I)

Modelos de comentarios de textos

 
-modelo de comentario de texto (modelo por niveles)

-En crespa tempestad del oro undoso (modelo de Díez Borque que ya en los 80 incorporaba elementos de análisis pragmático y textual)

 

Cursos en línea sobre comentario de texto:

-Básico de Fundamentos de comentario de textos

-Análisis del Tema

-Comentario de textos de poesía del Siglo de Oro (este curso consta de dos partes)
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ANÁLISIS DE LA FORMA DE LAS 40 COPLAS

Las Coplas de Jorge Manrique comienzan de un modo muy incisivo, espoleando al lector para que reaccione. La función conativa o apelativa del lenguaje irrumpe desde la primera palabra del poemario con el imperativo inicial: “Recuerde el alma dormida“, donde debemos advertir el significado especial que en este caso tiene el verbo recordar, su antigua acepción de “despertar”.
El primer verso tiene una continuación paralelística interesante en el segundo. Nuevamente aparece un imperativo al comienzo del verso incitando a la acción: “Avive“. El paralelismo se acentúa con la prosopopeya a que se somete al alma (recordar, dormir, avivar el sexo y despertar son funciones ajenas a ella, que se le aplican aquí para intensificar el mensaje poético.
Esta personificación del alma hace que establezcamos con el mensaje de los versos una relación más directa, y así el poema nos predispone para reaccionar ante su mensaje. Si solamente es hablar en términos abstractos el mensaje sería más distante. La prosopopeya lanza un mensaje directo a nuestra alma y la invita a salir de la situación desidiosa en que se halla y le hace ver la imperiosa necesidad de salir de ella.
Hay una relación antitética entre esos dos primeros versos que se condensa en el final de cada uno de ellos:
“recuerde el alma dormida
avive el seso e despierte
Y del carácter incisivo de los dos primeros versos, con esa pluralidad de verbos que invitan a la acción, pasamos al tercer verso que está formado por un gerundio, “contemplando“. el aislamiento del gerundio en un solo verso prolonga el carácter madurativo del aspecto del gerundio debido a la pausa dorsal obligatoria al final del verso. Además no es un verbo de acción, aunque continúa la prosopopeya del dos de sus anteriores. El gerundio ralentiza la acción, el ritmo, consiguiendo de esta manera el contraste de este verso con los anteriores que producían una sensación de dinamismo incisivo. Quizá el autor ha querido transmitirlos la idea de que, si bien precisamos reaccionar rápidamente y salir con presteza de nuestro “sueño”, no debemos, uns vez concienciados de nuestra situación, no debemos conducirnos de modo igualmente busco e irreflexivo, sino que tenemos que adoptar una postura serena y de profunda meditación.
Hemos de detenernos en una meticulosa reflexión. Hacia este terreno orienta el autor todos sus recursos estilísticos. El gerundio invita a la adopción de una postura serena y reflexiva ante los problemas que se citan en los versos posteriores:
“cómo se passa la vida
cómo se viene la muerte”
Podemos señalar también, que en esta época había una diferencia entre la ese sorda y la ese sonora, que vibraba, con lo cual el sonido de la sorda es también más incisivo. Vemos en estos dos versos un paralelismo antitético. Los dos versos, al tener la misma estructura sintáctica, quien también la misma estructura rítmica, y su ritmo les da un tono más perentorio.
Observemos también que el par antitético vida-muerte guarda relación con el par de los octosílabo anteriores, despierte-dormida. El alma, la conciencia dormida es como si estuviera muerta, porque sin haber reflexionado sobre el verdadero sentido de la vida, aún no ha nacido a la misma.

(Continuará…)
Comentario de las coplas de Manrique (1) (2) (3)

Romance Sonámbulo

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

–Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
–Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
–Compadre, quiero morir,
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
–Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
–Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡dejadme subir!, dejadme
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
–¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Federico García Lorca, Romancero gitano

COMENTARIO LITERARIO

LOCALIZACIÓN
Contaba Federico García Lorca que este poema “lo había tenido en un sueño”. Lo onírico parece, en efecto, estar presente en él, aunque a mí siempre me ha llamado la atención que hasta que no surgieron primero el psicoanálisis y luego el surreallismo, a (casi)  nadie se le aparecían sus obras literarias en sueños.

(Continuará…)

Hay que tomar como norma ante  un comentario típico de selectividad  sintentizar y adoptar una perspectiva genérica.  Generalmente esta es la postura adecuada  ante cualquier texto de un examen de selectividad: presentar coherentemente las cartacterísticas de texto y no entrar en un análisis pormenorizado de cada detalle.  Eso sí, hay que  seleccionar para comentar una serie de elementos que sean suficientemente representativos de lo que la teoría estudiada nos dice que es característico de ese autor, en esa época, en ese poemario...

Es un error obsesionarse con explicarlo todo. Porque no hay tiempo y porque se corre el riesgo de aventurar explicaciones inadecuadas para símbolos oscuros, metáforas surrealistas, etc.

Junto a eso, hay que apoyarse en la teoría. Lo estudiado a nivel teórico sobre cada autor de la asignatura ayuda a orientar y estructurar el comentario. Además, se exige de nosotros que demostremos que conocemos la teoría correspondiente al autor en cuestión.

La clave

soEs de esos textos como los de Vicente Aleixandre y Cernuda en que

ESTRUCTURA Y RASGOS SINTÁCTICOS
Como otro elemento que muestra esa elasticidad estructural contamos con la pluralidad de las estructuras sintácticas configuran la obra. No sólo aparecen frases imperativas:
I: “recuerde el alma dormida…”
y enunciativas:
III: “… nuestras vidas son los ríos…”,
sino también interrogativa es:
XVII: “… ¿qué se hyzieron las damas?…”
y exclamativas:
XXVI: “… ¡qué señor para criados!…”
y, por supuesto, subordinadas y coordinadas de todo tipo que van dando forma al pensamiento del poeta.
Como vemos, el perfil de las construcciones sintácticas se ajusta a los diferentes momentos temáticos de la obra.
Las frases en indicativo suelen aparecer en los pasajes sentenciosos donde el poeta afirma verdades universales de carácter intemporal, frecuentemente con el empleo de verbos en presente intemporal. Las oraciones imperativas cuando el poeta invita a la reflexión sobre las verdades últimas de nuestra existencia. La frase interrogativass y exclamativas para los momentos de mayor patetismo como en la evocación del tópico del Ubi sunt? o como en la alabanza de las virtudes de su padre.
Otra característica muy marcada de la configuración sintáctica de las Coplas manriqueñas es que prácticamente todas las coplas constituyen una unidad de contenido y, como correlato, prácticamente todas las coplas constituyen también una unidad sintáctica, un bloque sintáctico definido.
Si reparamos en la cuestión del sujeto gramatical de las frases que componen la obra, hay un amplio abanico de posibilidades. El poema oscila entre la tercera persona del singular, por ejemplo en diversos momentos narrativos, tal como cuando hace un repaso a la vida y hazañas de su padre:
XXXI” :… éstas sus viejas historias que con su braço pintó…”,
la primera persona del singular, para marcar su aproximación emotiva a todo aquello en torno a lo cual está reflexionando a lo largo del poema:
IV: “… dexo las inuocaciones…”,
la primera persona del plural, cuando el poeta nos arrastra en sus meditaciones acerca de la vida y de la muerte:
XV: “… dexemos a los troyanos…”,
y también recurre en ocasiones a la fórmula de la segunda persona del plural, en unos requerimientos al oyente que nos envuelven por completo en el desarrollo de universales que nos afectan a todos:
VIII: “… Decidme: la hermosura…”
Constatemos también el hecho, muy significativo, de que Jorge Manrique emplear las fórmulas de plural, de modo preferente, en la primera parte de de las coplas, en tanto que recurre mayoritariamente la tercera persona del singular cuando especula con las hazañas y muerte del Maestre.
Se trata De un nuevo acoplamiento entre la forma y el fondo. El poema en su discurrir temático va deslizándose de lo general a lo concreto; del uso del “nosotros” que hace partícipes de las ideas expuestas a todos los lectores, en la primera parte de meditación general sobre la vida y la muerte, al empleo de “él” que singulariza la persona de don Rodrigo y hace que todas las han tenido las reflexiones de carácter universal se concreten y tomen carne en la figura de su padre muerto.
También podemos destacar la preponderancia de unos tiempos verbales sobre otros en las diferentes fases del poema.
En efecto, el empleo frecuente de un determinado tiempo verbal en una parte concreta de la obra está en función del tema dominante en ese apartado.
En la primera parte nos encontramos un predominio de los definitivos, presentes de negativo y pretéritos decididos. Tiempos verbales todos estos que indican por un lado la reflexión de carácter intemporal, y por otro acción en tasa instantánea o completamente acabada (aspecto perceptivo). Todo ello acompaña muy bien lo que lo dice en esencia en su primera parte Jorge Manrique, que el carácter puntual y pasajero de la vida, la brevedad del tiempo son verdades eternas. Lo fugaz y lo eterno de esa fugacidad quedan retratados con el predominio de esas formas verbales que hemos señalado.
En la parte de los ejemplos, sobresalen los tiempos pretéritos, de manera especial el pretérito indefinido. Igualmente coincide con el fondo temático (Ubi sunt?), una evocación melancólica del poderío y fastuosidad de las Cortes y nobles de otrora que han quedado reducidos a polvo en poco tiempo. Aquí vemos la acción del pretérito de indefinido que contribuye a la sensación de fugacidad y acabamiento (tiempo pretérito y aspecto perfectivo).
En la tercera parte de la obra el equilibrio es notorio. La causa hemos de buscarla en que el autor lanza una mirada retrospectiva al pasado glorioso del maestro Rodrigo y, posteriormente, avanza a través de su presente acceso futuro en la otra vida. Consecuentes con tales postulados temáticos, los verbos se reparten entre los tres tiempos: pasado, presente y futuro.
Otro aspecto a destacar es la abundancia de verbos intransitivo es que la primera parte (excluyendo el apartado de los ejemplos). Obedece, sin duda, a la naturaleza intrínseca de los aspectos allí tratados. Se comenta la fugacidad de la vida, su rápido acabamiento. Parece lógica, pues, la incesante presencia de verbos como: “pasa”, “se va”, “viene”, “fue”, “se es ido”, “venido”, “pasado”, etc., etc. dado que todos ellos producen una evidente impresión de fugacidad.
Sintetizando, la variedad de la obra no es aleatoria, sino que se distribuye armoniosamente a lo largo de los diferentes apartados de las Coplas de manera que su mensaje, su tema principal y los diferentes subtemas se desarrollan con una gran elegancia y eficacia expresiva.

(Continuará...)
Comentario de las coplas de Manrique (1) (2)
(4)

COMENTARIO DE UN SONETO DE QUEVEDEO.

Díez Borque presentó en su día un modelo de método de comentario de texto que, aunque tuvo una relativa resonancia, quizá no fue del todo recibido como merecía, porque el método -algo prolijo, eso sí- recoge e integra conceptos modernos de la gramática del texto y el análisis del discurso así como de la pragmalingüística. Y eso dos o tres décadas antes de que otros creyeran estar siendo pioneros en este terreno.

Francisco de Quevedo, soneto
Afectos varios de su corazón,
fluctuando en las ondas de los cabellos de Lisi

En crespa tempestad del oro undoso
nada golfos de luz ardiente y pura
mi corazón, sediento de hermosura,
si el cabello deslazas generoso.

5-Leandro en mar de fuego proceloso,
su amor ostenta, su vivir apura;
Ícaro en senda de oro mal segura
arde sus alas por morir glorioso.

Con pretensión de fénix, encencidas
10- sus esperanzas, que difuntas lloro,
intenta que su muerte engendre vidas.

Avaro y rico, y pobre en el tesoro,
el castigo y la hambre imita a Midas,
Tántalo en fugitiva fuente de oro.

I-ETAPA EXTERNA (Descripción externa del texto)

SITUACIÓN DEL TEXTO EN SU MARCO Y CARACTERIZACIÓN GLOBAL.
Este es otro de los impresionantes sonetos de Quevedo. En concreto se trata de uno de los que figuran en el grupo de los dedicados a Lisi, nombre poético de un supuesto amor de Quevedo. El conjunto se titula: “Canta sola a Lisi” (canta sólo a Lisi).
El Asunto de este poema no es nuevo y, quizá incluso, uno de sus aspectos más interesantes es el hecho de que en él todo es tópico heredado de una tradición poética:

-La exaltación de la cabellera femenina es un motivo trivial en la poesía de la Edad de Oro. Se sigue el presupuesto petrarquista de la complacencia en la descripción de la belleza de la amada para, a partir de ella, reflexionar sobre el amor.
En el barroco, esa descripción de la amada, a menudo (por agotamiento de la propia poética petrarquista en parte y en parte por la propia inercia del barroco y su tendencia a llevar al extremo los elementos que hereda de la lírica renacentista y del petrarquismo), aparece centrada en este o aquel detalle de su belleza, y dará lugar a poemas construidos sobre pretextos nimios: una flor que se le cae el pelo a la amada, un rizo que se quema con una vela, el simple gesto de cubrirse los ojos con una mano por un momento…
-El “concepto” por el que esa caballera se identifica con el agua por su fluidez (juventud, movimiento grácil y airoso) y por la misma forma ondulado del cabello en este caso…
-La identificación del cabello con el oro por su color rubio (color “obligado”, prácticamente un epíteto, de acuerdo con el modelo tópico de mujer ideal en el Renacimiento que pasa tal cual también al Barroco…
-La equiparación del amante frustrado con la casuística de la mitología, con diversos héroes mitológicos por la similitud de alguna de sus desventuras…

No se podría, aparentemente ser menos original. El mérito del poeta va a estar precisamente, en elaborar con todo ello una obra nueva y absolutamente personal (este es el sentido creativo de la imitación en el contexto de los Siglos de Oro).

Garcilaso de la Vega fragmento de la Égloga I

Cual suele el ruiseñor con triste canto
quejarse, entre las hojas escondido,
del duro labrador que cautamente
5-le despojó su caro y dulce nido
de los tiernos hijuelos entretanto
que del amado ramo estaba ausente,
y aquel dolor que siente,
con diferencia tanta
10-por la dulce garganta
despide que a su canto el aire suena,
y la callada noche no refrena
su lamentable oficio y sus querellas,
trayendo de su pena
15-el cielo por testigo y las estrellas:
desta manera suelto yo la rienda
a mi dolor y ansí me quejo en vano
de la dureza de la muerte airada;
ella en mi corazón metió la mano
20-y d’allí me llevó mi dulce prenda,
que aquel era su nido y su morada.
¡Ay, muerte arrebatada,
por ti m’estoy quejando
al cielo y enojando
25-con importuno llanto al mundo todo!
El desigual dolor no sufre modo;
no me podrán quitar el dolorido
sentir si ya del todo
primero no me quitan el sentido.

LOCALIZACIÓN:

Es un fragmento de une égloga de Garcilso de la Vega.(Toledo, 1501?-Niza, 1536) Poeta castellano. Perteneciente a una noble familia castellana, participó ya desde muy joven en las intrigas políticas de Castilla. En 1510 ingresó en la corte del emperador Carlos I y tomó parte en numerosas batallas militares y políticas. Participó en la expedixción a Rodas (1522) junto con Boscán y en 1523 fue nombrado caballero de Santiago. En 1530 se desplazó con Carlos I a Bolonia, donde éste fue coronado. Permaneció allí un año, hasta que, debido a una cuestión personal mantenida en secreto, fue desterrado a la isla de Schut, en el Danubio, y después a Nápoles, donde residió a partir de entonces. Herido de muerte en combate, durante el asalto de la fortaleza de Muy, en Provenza, fue trasladado a Niza, donde murió. Su escasa obra conservada, escrita entre 1526 y 1535, fue publicada póstumamente junto con la de Boscán, en Barcelona, bajo el título de Las obras de Boscán con algunas de Garcilaso de la Vega (1543), libro que inauguró el Renacimiento literario en las letras hispánicas. Sin embargo, es probable que antes hubiera escrito poesía de corte tradicional, y que fuese ya un poeta conocido. Garcilaso se sumó rápidamente a la propuesta de su amigo Juan Boscán de adaptar el endecasílabo italiano a la métrica castellana, tarea que llevó a cabo con mejores resultados, puesto que adoptó un castellano más apto para la acentuación italiana y la expresión de los nuevos contenidos poéticos, de tono neoplatónico, propios de la poética italiana renacentista. Muchas de sus composiciones reflejan la pasión de Garcilaso por la dama portuguesa Isabel Freyre, a quien el poeta conoció en la corte en 1526 y cuya muerte, en 1533, le afectó profundamente. Los 40 sonetos y las 3 églogas que escribió se mueven dentro del dilema entre la pasión y la razón que caracteriza la poesía petrarquista y en ellos el autor recurre, como el mismo Petrarca, al paisaje natural como correlato de sus sentimientos,. Escribió también cinco canciones, dos elegías, una elegía a Boscán y tres odas latinas, inspiradas en la poesía horaciana y virgiliana.

MÉTRICA

Por lo que se refiere a la metrica, como toda la composición, este segmento está escrito en dos estancias, es decir, series indefinidas
de versos de siete y de 11 sílabas, combinados a gusto del poeta, con rima consonante, con la condición de que todas las estrofas (o “estancias”) en las que divida su poema, deben tener el mismo esquema métrico.

ANÁLISIS DEL CONTENIDO: ARGUMENTO TEMA Y ESTRUCTURA

Argumento
En este pasaje de la égloga I, vemos cómo Nemoroso se queja de la muerte de su amada Elisa.
En efecto, la égloga primera suele interpretarse como una especie de biografía sentimental poetizada de Garcilaso, en concreto, de su relación con Isabel Freyre, musa de algunas de sus principales obras, aunque, contra lo que a veces se cree, no fue la única mujer a la que le dedicó sus poemas. Dudar, sin embargo de la sinceridad del dolor que aquí canta Garcilaso, es ignorar la esencia de la poesía de los siglos de oro basada en el concepto de imitación “creadora”. Por más que Garcilaso adopte el disfraz convencional de pastor que corresponde al género bucólico, es evidente que ha logrado fijar en la perfección de estos versos un dolor auténtico.
Garcilaso de la Vega se desdobla en dos personajes: en el primero, Salicio, enamorado de Galatea, encarna el despecho del enamorado que asedia a su amada y es primero rechazado y luego ve cómo se casa con otro; en el segundo, Nemoroso, se expresa el trágico dolor producido por su muerte.
Mediante un proceso de idealización, el poeta ha transformado la realidad, tal como tuvo lugar (Isabel Freyre lo rechazó, se casó con otro y murió dos años después), en una creación de arte que eterniza los sucesos y los salva de su destrucción. El sentimiento se va purificando y espiritualizando progresivamente hasta culminar, al final de esta Égloga, en la melancólica y (neoplatónica) esperanza con que sueña Nemoroso el amor eterno en el cielo. El poeta afirma su fe en una última realidad ideal, en un cielo poético por donde ella camina y en el que él espera acompañarla eternamente, a salvo para siempre de todo lo caduco.
En este fragmento que comentamos, Garcilaso establece una alegoría entre un ruiseñor que hubiera perdido su nido con sus polluelos a manos de un desalmado pastor y la muerte que le ha arrebatado Elisa a Nemoroso.
Más precisamente, compara el poeta el canto del ruiseñor ante su tragedia absurda y el del propio poeta ante la suya. No olvidemos que el ruiseñor era un símbolo convencional del poeta en la poesía de los Siglos de Oro. En La alegoría que establece el poeta dos hechos monstruosos, dos aberraciones, han perturbado la armonía de la naturaleza.
El canto del ruiseñor, como el del poeta, intentan lástimosamente recomponer la armonía de la naturaleza transformando el dolor en trágica belleza. La lucha del hombre contra sus limitaciones, la infelicidad que lo arroja del mundo armonioso que simboliza la naturaleza idealizada se concretan en la sublimación del dolor en poesía, en búsqueda valerosa de la belleza que, asumida como esencia de la lucha por la dignidad humana, se convierte en el refugio y en la identidad del hombre frente a su destino trágico.

Tema
La poesía como expresión eterna del dolor amoroso.

Estructura
El poemas fluyen con naturalidad en tres apartados.
Primer apartado. Hasta el verso 21, inclusive. Aquí se desarrolla la comparación alegórica entre el ruiseñor y el poeta. Tiene una construcción sintética: hasta el final no vemos cuál es el sentido de la equiparación entre las circunstancias de uno y otro.
Segundo apartado. Lo formarían los cuatro versos siguientes. Podríamos decir que es el clímax del fragmento. El poeta dirige una amarga imprecación a la muerte.
El tercer apartado comprende los cuatro últimos versos y sería anticlimático, aunque en él se hallan los versos más intensos y más recordados de este pasaje. El poeta, con la poesía, se aferra al dolor hasta la muerte o hasta perder la razón: hasta dejar de ser él mismo. El arte es la expresión de la determinación del poeta de reafirmarse en su condición humana asumiendo en ella de modo irrenunciable el dolor.
(Continuará…)

Ante las numerosas consultas que nos han realizado, tenemos que decir que sí, disponemos de mucho material en preparación relativo a los comentarios de texto de la selectividad. Pero esta web es un proyecto cuyo programa básico aún tardará unos meses en completar su esquema inicial.
Disponemos de comentarios reales de alumnos y de comentarios resueltos por nosotros mismos de acuerdo a los criterios de correción de la selectividad. Pero no podemos empezar la casa por el tejado.
Si alguien está interesado en que comentemos algún texto en concreto, puede postearlo en el foro e intentaremos ayudar en la medida en que podamos.
Gracias a tod@s por el interés mostrado en este proyecto en internet. Procuraremos no defraudar. ¡Pero necesitamos tiempo!

Ver el estudio de la localiazión y la métrica en A la inmensa mayoría (1)

TEMA
Despertar de un poeta que decide renovar su poesía y su vida.

ESTRUCUTURA

Este poema se divide en tres partes bien diferenciadas.
La primera parte, a la que podríamos considerar una especie de introducción, es decir se presenta el sujeto del poema, en este caso el propio poeta, y cuenta cómo era su vida antes de descubrir su error.
Este apartado abarcaría los cuatro primeros versos.
El segundo apartado, que podemos considerar el clímax ocupa los 12 versos siguientes, es decir las siguientes tres estrofas. Aquí el poeta expresa su reacción, la decisión que toma a partir de un momento dado de cambiar y la nueva visión que tienen del mundo y de la poesía que nunca se había parado antes a considerar.
En cuanto a la tercera parte, es algo así como el anti clímax, en el que el poeta se despide de sí mismo como si diera por muerto la clase de hombre y de poeta que había sido hasta entonces. Firma para identificarse con lo descrito anteriormente. Este último apartado ocuparía el último serventesio que cierra el poema

ANÁLISIS DE LA FORMA PARTIENDO DEL FONDO

En este poema Blas de Otero habla de sus sentimientos personales, en este caso se refiere a su poesía, a la que, como todo poeta, dedicarán parte de su vida, basándose en sus recuerdos, experiencias pasadas, etc.
Como ya se ha dicho en la localización de este poema, pertenece a su época de angustia personal y, concretamente, ésta se debe a que ha “despertado” ha abierto los ojos y se ha dado cuenta de que aquello en lo que había trabajado tanto no tiene ningún valor.
entonces decide que todo el mundo debe saber que se ha dado cuenta de su error y compone un poema como si de un manifiesto se tratase. Por eso se titula el poema “a la inmensa mayoría”, antes se dedicaba a preocuparse sólo de sí mismo en sus versos, y ahora ha descubierto que debe ocuparse de los problemas de todo el mundo.
Además, para que nos demos cuenta de su sinceridad, y de la firmeza de decisión que ha tomado, compone el poema como si escribiera un documento legal importante que debe llevar en nombre de la persona o personas a las que va dirigido al principio (en este caso, la inmensa mayoría), y la firma del implicado al final, de esta manera el poeta incluye su propio nombre al final del poema/ documento/ manifiesto: es como una declaración formal, una declaración “oficial” del poeta.
Él recuerda el día por el momento en el que descubrió que había sido un egoísta, por así decirlo, con su poesía. Se presenta asimismo con una frase típica: “en cuerpo y alma”, es decir, con todo su ser, aunque cambiando la palabra “cuerpo” por “canto”, queriendo expresar así que en su ser no es importante su cuerpo material, sino su alma, su espíritu, y su canto, es decir su poesía. El “cantar” se refiere a su manera de expresar sus sentimientos y emociones mediante la poesía.
Aunque no podemos saber qué se trata el mismo hasta la última estrofa, ya que en las otras cuatro habla siempre en tercera persona y durante estas estrofas el sujeto es siempre el “hombre aquel”.
Este sintagma nominal queda roto por el primer encabalgamiento del poema y, al producirse una pausa entre las dos palabras y al estar pospuesto el determinante, éste queda al principio del segundo verso, por lo cual su pronunciación se efectúa con mucho más énfasis y se acentúa la sensación de que se trata de un personaje alejado del narrador, por lo menos alejado de lo que ahora está decidido a ser.
Además, cuando cuenta rápidamente su vida (esta sensación de rapidez se acentúa con un asíndeton en todo el verso) con los verbos “vivir”, “amar” y “morir”, éstos están conjugados en el aspecto perfectivo(“vivió”,”amó”…), lo que da la sensación de que la historia que narra el poema es muy lejana y vieja y que este personaje ya ha dejado de existir ya (el verbo morir del poema no se refiere a su significado real, sino a las tristezas o desgracias que sufrió).
pero lo más importante del verso y del pueblo en general, lo que da pie a la historia contada es que todo esto lo hizo “por dentro”, es decir, en soledad, sin compartirlo con nadie, lo mismo que sus poemas no podían tratar de nadie más que de él mismo, pues no conocía las historias de nadie más, o simplemente las ignoraba, no quería tratar de las otras personas, encerrándose en sí mismo.
aunque después se produce en él un cambio brusco, el comienzo del cual se nota en el poema con la conjunción “y” que va delante del asíndeton del verso anterior del que hemos hablado. Por alguna razón no especificada tuvo que abrirse al mundo y cuando lo descubrió, se dio cuenta de que toda su vida, y por lo tanto sus versos donde ésta estaba reflejada, era una ex insignificancia al lado de las grandes desgracias de la humanidad. Este momento él lo califica como un “buen día”, ya que fue el momento de su renacer. Usar una expresión muy corriente para referirse a su “descubrimiento” del mundo exterior a él:
” y un buen día bajó a la calle”
Nivel 4º de ESO/ bachillerato


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