Lección 9 Comentario de textos de poesía del Siglo de Oro

CURSO DE COMENTARIO DE TEXTOS DE POESÍA DE LA EDAD DE ORO

Lección 9

 

7.- IMITATIO Y FORMACIÓN DEL POETA.

 

 

7.1.- Imitatio y filología humanista

     Una cita de «El Brocense» (teórico español del Barroco) nos ayudará a precisar otra característica:

 

       «…digo y afirmo que no tengo por buen poeta al que no imita lo excelentes antiguos.  Y si me preguntan por qué entre tantos millares  de  poetas  como nuestra España tiene,   tan pocos se pueden contar dignos de este nombre, digo que no hay otra razón sino porque  les faltan las ciencias, lenguas y doctrina para saber imitar…» 

 

     En primer lugar, como debía imitarse a los clásicos grecolatinos e italianos, el escritor debía saber «lenguas» (latín, italiano, griego…). El escritor debía tener, pues, formación filológica, para conocer a los maestros en su lengua.

 

7.2.- La imitatio y la finalidad del arteImitatio y formación filosóficaImitatio y formalismo.

     En segundo lugar, «doctrina»,  se refiere a formación filosófica y humanística entendida en un sentido amplio. No en el sentido de que el escritor debiera ser un filósofo consumado, pero sí en el sentido de que debía poseer una formación suficiente en este campo. Esto obedece a que el fin del arte, según un principio básico para los clásicos era «enseñar deleitando»; es decir, entre ellos predominó el sentido didáctico del arte.

En la teoría, los clásicos rechazaban el culto exclusivo de la forma. Consideraban que el arte debía contener lo que hoy llamaríamos «un mensaje», debía expresar un contenido «elevado». Por «elevado» se entendía que la obra literaria debía tener altura de pensamiento, ocuparse de los grandes temas de la vida del hombre: el amor, el tiempo, la muerte, el sentido de la vida, la actitud que el hombre debe tomar ante la misma etc.
Pues bien, todo estos temas formaban la doctrina o filosofía que el poeta debía dominar. Lógicamente, debía aprenderla leyendo y estudiando los grandes filósofos y escritores clásicos.

  En la práctica poética, sin embargo, ya entre los clásicos hubo quienes se alejaron del ideal e hicieron una literatura más atenta a la belleza formal que a la «doctrina» o contenido.

En el Renacimiento, podemos decir que los poetas más «auténticos», los de voz más personal y expresión más intensa no van por ese camino. En el Renacimiento, podemos calificar de formalistas, más bien a algunos poetas menores que no buscaban en el arte la expresión de su yo, sino un simple ejercicio intelectual. Durante el Barroco, el formalismo o esteticismo será, en cambio, un característica reconocible en escritores importantes y constituye la base de una corriente dentro del barroco: la que representan Góngora y los culteranos.

 

7.3.- Imitatio y formación generalImitatio y verosimilitud.

     En tercer lugar, hay que comentar la alusión a «las ciencias». Por lo que se refiere al conocimiento de los  escritores clásicos, el escritor renacentista debía ser un «erudito», es decir, debía poseer un conocimiento profundo  de esa especialidad.

Pero además, debía  poseer una especie de conocimiento de carácter semi-enciclopédico de los más diversos campos del saber. El poeta debía estar al día en todo. Debía saber historia, geografía, botánica, agricultura, náutica, artesanía… Con el objetivo, por supuesto, de emplear tales conocimientos adecuadamente en sus obras: para evitar disparates e incoherencias, y para rastrear en todos esos campos motivos de inspiración (la «documentación» como ayuda y estímulo para la creación).

El poeta debía describir con verosimilitud las realidades (físicas o morales) que apareciesen en su obra, debían resultar creíbles para que el lector pudiera identificarse con ellas y, sobre todo, con los sentimientos o pensamientos que a través de ellas se expresaban en la obra.

 

 

 

 

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