Ejemplo de comentario literario, Nivel 4º de ESO/ Primero de Bachillerato

 

Comentario literario, Nivel 4º de ESO/ Primero de Bachillerato (Secundaria, 15/16 años)

 

LAMENTACION AMOROSA Y POSTRERO SENTIMIENTO DE AMANTE.
Francisco de Quevedo

No me aflige morir; no he rehusado

acabar de vivir, ni he pretendido

alargar esta muerte que ha nacido

a un tiempo con la vida y el cuidado.

5- Siento haber de dejar deshabitado

cuerpo que amante espíritu ha ceñido;

desierto un corazón siempre encendido,

donde todo el Amor reinó hospedado.

Señas me da mi ardor de fuego eterno,

10- y de tan larga y congojosa historia

sólo será escritor mi llanto tierno.

Lisi, estáme diciendo la memoria

que, pues tu gloria la padezco infierno,

que llame al padecer tormentos, gloria.

O.- LECTURA COMPRENSIVA.

1.- LOCALIZACIÓN.

2.- MÉTRICA.

Este poema es un soneto, ya que está compuesto por dos cuartetos y dos tercetos, todos endecasílabos y con rima consonante.

3.- DETERMINACION DEL TEMA.

Argumento: Con este poema, Quevedo nos muestra, de manera directa y expresiva la penosidad y desdichada situación amorosa que ha tenido que padecer a lo largo de toda su vida, durante la cual, toda su pasión y su sentimiento amoroso, no han encontrado respuesta en «Lisi», su amada; todo este «fuego» ha tenido que «arder» dentro de él, sin nadie con quien compartirlo;

«… y de tan larga y congojosa historia

sólo será escritor mi llanto tierno.»

Por todo ello el poeta se lamenta y se aflige angustiosamente, por lo que dice que no teme a la muerte, no le tiene miedo y, por lo tanto, no le importa morir;

«No me aflige morir; no he rehusado

acabar de vivir, ni he pretendido

alargar esta muerte que ha nacido

a un tiempo con la vida y el cuidado…»

A pesar de ello, su amor por «Lisi» perdurará para siempre, y su recuerdo será «bienaventuranza eterna»; «Señas me da mi ardor de fuego eterno…».

Tema: Efectos de la pasión no correspondida en el ser humano.

4.- DETERMINACION DE LA ESTRUCTURA.

Este poema se podría dividir en tres partes.

La primera comprendería los ocho primeros versos, es decir, los dos cuartetos; la segunda el primer terceto, (del noveno verso al décimo primero), y la tercera los trece últimos versos, (del décimo segundo al décimo cuarto).

En la primera parte, el poeta nos habla de su predisposición hacia la muerte,«No me aflige morir; no he rehusado/ acabar de vivir…» No le importa vivir, «… ni he pretendido/ alargar esta muerte que ha nacido/ a un tiempo con la vida y el cuidado.». Nos da, además, inconfundibles muestras de todo el amor y toda la pasión que lleva dentro de sí, lamentándose por tener que abandonar con la muerte su cuerpo, en especial su corazón, dejándolos vacíos de todos esos sentimientos amorosos :

«…Siento haber de dejar deshabitado

cuerpo que amante espíritu ha ceñido;

desierto un corazón siempre encendido,

donde todo el Amor reinó hospedado.»

Las notas temáticas predominantes son muerte, pasión, resignación y apatía.

En la segunda parte, el poeta vuelve a lamentarse, aunque esta vez de manera bastante más angustiosa, puesto que de todo ese ardor, ese ansia interna que experimenta, él será el único, triste y sufrido testigo:

«…señas me da mi ardor de fuego eterno,

y de tan larga y congojosa historia

sólo será escritor mi llanto tierno.»

Como Subtema de este segundo apartado, se podría poner dolor ante la pasión amorosa no correspondida.

La tercera parte no es quizás, tan negativa como las otras dos, aunque también tiene ciertas connotaciones pesadumbrosas. Aquí el autor nos dice que al recordar a su amada «Lisi» y, aunque esto le suponga recordar también todo el sufrimiento y el dolor que le ha hecho padecer, a él, ese dolor, es decir, su recuerdo, le complace, es gloria:

«…Lisi, estáme diciendo la memoria

que, pues tu gloria la padezco infierno,

que llame al padecer tormentos, gloria.»

Aquí aparecería como posible Subtema el caos emocional producido por las contradicciones del amor.

5.- ANALISIS DE LA FORMA PARTIENDO DEL FONDO. (TEMA).

Comienza el autor este soneto con un título que sintetiza perfectamente el argumento del poema, al igual sucede en bastantes otros de sus poemas amorosos:«LAMENTACION AMOROSA Y POSTRERO SENTIMIENTO DE AMANTE». Al leer este título, enseguida nos damos cuenta de que está cargado de sufrimiento y sentimentalismo, elementos que aparecen implícitos en todo el poema. Se nos introduce ya a la idea de sufrimiento, queja, aflicción y, en cierto modo, angustia que el autor juntará después y a las cuales dará una magnífica forma cargada de dramatismo, expresando sus sentimientos con una espléndida autenticidad, como pocos poetas han sabido hacer. Además, con la frase «POSTRERO SENTIMIENTO DE AMANTE», nos introduce a la idea de que la muerte se aproxima ya al yo poemático.

Se nos introduce a la poesía con la idea de predisposición a la muerte que tiene el yo poemático, afirmando, en un principio, que el morir no le apena; «No me aflige morir; no he rehusado/ acabar de vivir,» ya que de alguna manera, y tal y como estos versos nos sugieren, no tiene otra alternativa. Su vida ha sido un continuo morir, que se inició con el descubrimiento del amor y la pasión, pero al mismo tiempo, estos sentimientos dieron sentido a su vida, la dotaron de significado, la llenaron le ofrecieron la posibilidad de sumergirse en gran cantidad de emociones;

«… ni he pretendido

alargar esta muerte que ha nacido

a un tiempo con la vida y el cuidado.»

Es el eterno tema de las contradicciones del Amor, que apreciamos claramente al emplear el poeta la paradoja; «esta muerte que ha nacido/ a un tiempo con la vida y el cuidado.»

Es el «no puedo vivir con o sin ti» oído en tantas canciones y leído en tantos poemas; es aquello del «dulce pecado, pero amargo

el sabor que te deja en la boca».

Continúa la poesía confirmando esta idea de contradicción que acabamos de apuntar, ya que ahora se lamenta de tener que abandonar ese cuerpo que le han permitido gozar de tan grandes sensaciones:

«…siento haber de dejar deshabitado

cuerpo que amante espíritu ha ceñido;

Cuando como hemos dicho, primeramente afirmaba no sentirse apenado por su muerte. Esta segunda estrofa tiene bastante más colorido, fuerza y vigor que la primera; a pesar de que el tema de fondo sigue siendo, en cierto modo, lúgubre, aquí detectamos un aire de esplendor, recibimos una sensación de brillantez o de plenitud, ya que el poeta se introduce plenamente en el tema de la pasión y el fuego del amor, y sabe como transmitirnos la grandeza de sus emociones

«…cuerpo que amante espíritu ha ceñido;

desierto un corazón siempre encendido…»


Ciertamente la intensidad de esta estrofa es superior a la de la anterior; es, creemos, el cenit de la poesía, ya que, no importa lo que diga antes o después, en estos cuatro versos se encierra la causa de su desesperación, y de hecho, en la siguiente estrofa deja trascender este sentimiento de dolor y, en cierto modo, de impotencia, por las pérdidas que le va a suponer la muerte. Así que llegamos a la conclusión de que en la primera estrofa ha estado tratando desesperadamente de construir trincheras que no ha tenido fuerzas de acabar. Pero no caigamos en la tentación de las divagaciones o en la comodidad de andar en círculo, y pasemos por alto un detalle que no llama la atención, aunque se desvía del tema principal de la poesía, pero creemos que merece la pena mencionarlo, ya que, en nuestra opinión, es una pista de la filosofía del autor en lo referente a la vida y al último verso de esta segunda estrofa: «donde todo el Amor reinó hospedado.»

Y al hecho de que emplee el término «hospedado», que nos da una idea de no permanencia, de no posesión, de paso,… En lo referente a recursos, encontramos en el segundo verso un hipérbaton, alteración del orden sintáctico normal, «amante espíritu», ya que el orden lógico sería «espíritu amante».

Hallamos también varias metáforas (se establece una relación entre dos términos basada en una semejanza): una aparece en el séptimo verso, «desierto un corazón siempre encendido.», en la que el autor hace referencia a la gran pasión, el fuego, el ardor que llevaba dentro de sí, y la otra metáfora en el octavo verso;«donde todo el amor reinó hospedado.», esta última es un tipo especial de metáfora, concretamente una personificación, por la que se le atribuyen cualidades humanas a cosas que no lo son, en este caso, al Amor.

Antes, ya perfilamos mínimamente el significado de la tercer estrofa, que se inicia con una idea relativamente nueva, ya que el poeta habla de durabilidad infinita, de eternidad;«señas me da mi ardor de fuego eterno.» Esto podría en cierto modo, contradecirse con lo antes explicado, pero, basándonos en la idea del autor del amor después de la muerte, vemos que no lo es, puesto que él nunca renunciará al amor aunque su lucha por conseguirlo resulte muchas veces cruelmente dolorosa por ser vana. Como dice en los dos versos siguientes, él será el único testigo de todas estas emociones y todos estos sentimientos, solamente él y su ambigua tristeza podrán dar testimonio de esta dulce agonía, de este astilloso placer, de esta enloquecedora, pero reconfortante, contradicción, ( sería semejante al dicho «mejor tener el corazón roto que vacío»):

«… y de tan larga y congojosa historia,

sólo será escritor mi llanto tierno…»

Los dos últimos versos de este terceto, están implicados en la construcción de un hipérbaton, ya que el orden sintáctico más usual sería: «y sólo mi llanto tierno será escritor de tan larga y congojosa historia» y no:

«… y de tan larga y congojosa historia,

sólo será escritor mi llanto tierno…»

Además, hallamos otra personificación consistente en dotar al llanto de la cualidad de escribir: «será escritor mi llanto tierno».

La cuarta estrofa viene a ser una reiteración de lo ya dicho. Vuelve a exponer las contradicciones que trae consigo el amor, el hecho de adorar el sufrimiento. Esto lo podemos apreciar claramente en las dos paradojas que aparecen en los dos últimos versos de esta estrofa, con los que el autor concluye el poema:

«…tu gloria la padezco infierno,

que llame al padecer tormentos, gloria.»

Aquí equipara el sufrimiento que siente al pensar en su amada, «Lisi», en todo lo que significa, todo el amor, toda la pasión, todo el ardor y el ansia que siente y que no encuentra correspondencia en ella, al mayor de los sufrimientos y el más temido de los padeceres, el infierno:

«…Lisi, estáme diciendo la memoria

que, pues tu gloria la padezco infierno…»

Pero, a pesar de ello, él, como enamorado, piensa en ese sufrimiento, es decir, ese amor, como gloria, como una cosa placentera, que le proporciona felicidad, y que, puesto que es el mayor de los sufrimientos, también es el mayor de todos los placeres y la mejor de las sensaciones: «que llame al padecer tormentos, gloria.»

6.- CONCLUSION.

Un ejemplo clásico de la maestría poética de Quevedo

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