Comentario del Salmo XVIII de Quevedo

Nivel del comentario: 4º ESO/Primero de Bachillerato, 15-16 años

Salmo XVIII de Francisco de Quevedo.

Todo tras sí lo lleva el año breve

de la vida mortal, burlando el brío

el acero valiente, al mármol frío,

que contra el tiempo su dureza atreve.

5- Antes que sepa andar el pie, se mueve

camino de la muerte, donde envió

mi vida oscura; pobre y turbio río

que negro mar con altas ondas bebe.

Todo corto momento es paso largo

10- que doy, a mi pesar, en tal jornada,

pues, parado y durmiendo, siempre aguijo.

Breve suspiro, y último, y amargo,

es la muerte, forzosa y heredada:

mas si es ley, y no pena, )qué me aflijo?

0.-LECTURA COMPRENSIVA.

1.-LOCALIZACION.

2.-MÉTRICA.

Una vez más, nos encontramos delante de un soneto. La única peculiaridad que presenta respecto a la gran mayoría de los sonetos de Quevedo es la rima de los tercetos. En este caso los versos riman uno a uno, el primero del primer terceto con el primero del segundo, el segundo con el segundo y el tercero con el tercero (CDE, CDE).

3.- DETERMINACION DEL TEMA.

ARGUMENTO.

El poeta medita en el poema acerca de la vida y la muerte. A lo largo del poema, se nos presenta la vida con distintos tópicos literarios (la vida como río y como camino, la muerte como mar…). Al final del poema, se llega a la conclusión de que no hay solución para evitar la muerte y que, por tanto, hay que resignarse.

PALABRA ABSTRACTA.

Me parece indudable que la palabra abstracta que mejor define el sentimiento del poema es «MUERTE».

TEMA.

Amarga constatación de la ineludibilidad de la muerte y expresión de un sentimiento de resignación.

[PROPUESTAS DE MEJORA:

— Amarga y resignada constatación de la ineludibilidad de la muerte.

— Expresión de resignación ante lo ineludible de la muerte.

Estoica aceptación de la caducidad de la vida.]

4.-DETERMINACION DE LA ESTRUCTURA.

Este poema puede dividirse en los siguientes apartados:

Primer apartado.

Está formado por el primer cuarteto [EXTENSION] y en él se expone cómo ni los objetos más firmes que el hombre puede construir, pueden hacer frente a la muerte [DEFINICION DESCRIPTIVA]

Subtema: Impotencia del hombre frente a la muerte.

Segundo apartado.

Este apartado está formado por el segundo cuarteto y el primer terceto [EXTENSION] El poeta se percata de lo corto que es la vida y lo deprisa que llega la muerte sin remedio [DEFINICION DESCRIPTIVA].

Subtema: La brevedad de la vida.

Tercer apartado.

Una vez constatados la brevedad de la vida y la ineludibilidad de la muerte, el poeta aboga por la resignación [DEFINICION DESCRIPTIVA]. Este apartado ocupa el último terceto [EXTENSION].

Subtema: Resignación ante la muerte.

5.-ANALISIS DE LA FORMA PARTIENDO DEL FONDO (TEMA).

Para comenzar el poema, Quevedo introduce una afirmación «severa» que expresa de forma inequívoca la voluntad del poeta de que desde un principio se haga evidente lo corta y pasajera que es la vida. Para ello utiliza una de las metonimias típicas del barroco que es «año», que no significa otra cosa que el tiempo (pero «tiempo» expresa un espacio mucho más amplio que «año», y es la razón que conduce al poeta a utilizarlo). Esta afirmación está sostenida y reforzada por el encabalgamiento que existe entre el primer verso y el segundo, y por el hecho de que la palabra «breve» esté colocada en la rima, lo que le da más importancia de la que le correspondería de no estarlo.

Vemos pues, cómo una serie de hechos contribuyen a «reducir» la duración de la vida, efecto sobre el cual redunda el poeta cuando utiliza el adjetivo «mortal» que cumple, por su parte, dos misiones: por un lado contrapone la vida terrenal (es lo mismo que «mortal») con la espiritual (que es infinita); por el otro, remarca el carácter puntual de la existencia humana.

A partir de este momento, sin embargo, y una vez dejado claro este aspecto, el autor se centra en el motivo principal de este primer cuarteto: la vulnerabilidad del hombre. Y lo hace mediante dos metonimias de gran raigambre clásica: «acero» y «mármol». Por explicarlo brevemente, diremos que el tiempo no sólo acaba con la vida física del hombre sino también con la llamada «vida de la fama», es decir, «acero» es una metonimia por «espada» (del tipo la materia por el objeto), que tradicionalmente representa el valor, las hazañas de hombre…y «mármol» se refiere a las estatuas o inscripciones que conmemoran a los grandes hombres y, teóricamente, los inmortalizan.

Ambas se refieren pues a la vida de la fama. Es de destacar como tienen en común su aparente resistencia. La fuerza destructora del tiempo queda realzada de este modo por contraste:incluso acaba con esos materiales tan consistentes.

Además de la expresividad de estos sintagmas se resalta finalmente con los adjetivos «valiente» y «frío». El primero es un adjetivo metafórico que traslada las cualidades del hombre al «acero» y el segundo es un epíteto muy empleado en la poesía de la época.

Cambiamos ya, con el segundo cuarteto, de nota temática y vuelve a tomar fuerza la brevedad de la vida, dejando ahora aparentemente en segundo plano el concepto del tiempo.

El poeta se sirve de dos tópicos para representar la vida: un camino y un río que desemboca en el mar (que es la muerte). El primer tópico lo rememora mediante una paradoja:«antes de que sepa andar el pie, se mueve el camino de la muerte». Con ella representa el hecho de que el hombre comienza a morir desde el mismo momento en que nace, antes de hacer cualquier otra cosa; morir es lo único que hace el hombre desde que nace hasta que muere. Hay que destacar también la paronomasia que existe entre «mueve» y «muerte», y que hace que este discurrir a través del camino de la vida sea un eco de la muerte: una vez más, nacer es empezar a morir. Tiene pues este recurso, una importancia bastante destacada en el seno del cuarteto, ya que es un reflejo de lo que nos quiere decir el autor. En el tercer verso Quevedo añade, como dato destacable, el adjetivo «oscura» al sustantivo «vida», lo que confirma las teorías expuestas del intento de equiparación entre la vida y la muerte (por los evidentes matices negativos que conlleva este adjetivo). Este hecho tiene continuidad en los siguientes dos versos que rematan el segundo cuarteto. Así, encontramos «oscura» referido también a la vida, «pobre» y «turbio» referidos al río (la vida metafóricamente) y «negro» referido al mar (la muerte también metafóricamente). Nos da, pues, una vez más una visión trágica , pesimista y turbulenta de la vida, como parte de la muerte. Sin embargo. dejemos esto a un lado y expliquemos más profundamente la alegoría que ha aparecido en estos dos versos y que es de vital importancia para entender el cuarteto. Tópicamente, la vida es representada por un río que discurre inevitablemente hacia el mar, que viene a ser la muerte.

A esto, empero, se le añade en este poema una imagen nueva:» las altas ondas bebiendo» la vida; para entender esta metáfora seguramente puede ayudarnos el imaginar las olas avanzando sobre la superficie del mar «saltando» sobre la arena de la playa. Según mi modo de ver, el poeta busca precisamente esta imagen, pero en lugar de sobre la arena, las olas «saltan» sobre la vida, entran en el río a «beber» su agua. Esta metáfora contribuye, otra vez, a dar una visión animada de la muerte como «asaltadora» constante de la vida.

En el primero de los dos tercetos se recupera la metáfora de la vida como un camino que lleva a la muerte. En el primer verso vamos a destacar, para empezar, la palabra «todo», ya que es la segunda vez que aparece al principio de un verso y por lo tanto podemos considerar que existe una anáfora. Además, esto tendría una base argumentable lógica: puede querer indicar hasta qué punto es ineludible la muerte («todo» acaba muriendo).

Dicho esto, pasaremos a explicar la paradoja que encontramos en este mismo primer verso: «todo corto momento es paso largo». La intención que se persigue con este recurso es clara: se trata de comparar un espacio de tiempo que puede parecer insignificante con la realidad que lo convierte en un peligroso acercamiento a la muerte. En el segundo verso se acaba el encabalgamiento que refuerza la paradoja comentada, y se completa la oración, con la alusión ya citada al tópico de la vida como un camino («jornada» en este caso).

Para finalizar, en el tercer verso encontramos una paradoja bastante similar a la que hemos comentado en el primer verso del segundo cuarteto: «parado y durmiendo, siempre aguijo» (aguijar significa, en el poema, andar velozmente). Queda claro aquí una vez más el avance constante y sin pausa de la vida (o de la muerte, ya que son lo mismo): incluso cuando el hombre está aparentemente parado, se mueve sin cesar hacia la muerte.

En el último terceto, como se ha dicho en el análisis de la estructura, se concentra el contenido temático del poema: son las conclusiones finales de las meditaciones hasta ahora estudiadas.

Lo primero digno de destacar es la utilización de «suspiro» como «muerte», que expresa el anhelo del pasado, del corto tiempo vivido y que debería ser más; es símbolo también de la resignación que es la nota dominante en este último terceto. Después de esto, encontramos un polisíndeton que hace que se acumulen las sensaciones que produce en el poeta esta muerte. A todo ello hay que sumarle el hipérbaton que hace que el sujeto ocupe el sitio del atributo y viceversa, y que complica más la estructura, y aún los dos adjetivos que completan el segundo verso: «forzosa» y «heredada» que expresan la condición de la muerte.

En el último verso se constatan ya de forma clara y explícita estas condiciones mencionadas: «es ley y no pena». Con ello se impone ya el sentimiento de resignación como única manera de afrontar la muerte. Este sentimiento queda definitivamente completado por la interrogación retórica que cierra el poema. «)qué me aflijo?», y que es la esencia del poema: en este último verso se congregan, se suman, todas las sensaciones del poema.

La colocación de los acentos, para concluir ya el comentario, no hace más que corroborar las teorías expuestas a lo largo de este estudio. Hay que destacar que Quevedo acentúa cuatro sílabas en cada verso, lo que contribuye a crear un tono enfático y rápido en el poema. Además, la variación en la posición de los acentos va expresando los distintos cambios de estado de ánimo que experimenta el poeta a lo largo del soneto: desde el desconcierto inicial hasta la resignación final.

En el primer cuarteto, el primer acento recae sobre la tercera o la cuarta sílaba, lo que convierte a los versos en bastante tranquilos, poco bruscos. Pero en el segundo cuarteto, la aparición de las metáforas del camino y del río, y la consiguiente constatación de la brevedad de la vida, los acentos empiezana aparecer en las dos primeras sílabas (en la primera en el primer verso y en las otras en el segundo), símbolo del dramatismo de las preocupaciones que empiezan a asaltar la mente del poeta.

En el primer terceto los «ánimos» se calman un poco, aunque las preocupaciones siguen latentes (en el segundo verso el primer acento recae sobre la segunda sílaba todavía). Por fin, en el último terceto la brusquedad llega a su máximo extremo con el acento en el primer verso.

Como hemos visto hasta ahora, el poema sigue una progresión ascendente, los versos cada vez son más bruscos, más duros, más contundentes. Pero con el ??ltimo verso se rompe esta progresión: de repente, el primer acento se retrasa a la tercera sílaba de nuevo. Queda claro que algo ha sucedido en el interior del poeta.

)Concuerda esto con lo que antes hemos expuesto? Efectivamente, el autor ha llegado al fin de sus meditaciones y ha llegado a la conclusión de que hay que resignarse.

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