Sep
26
Mi Cien años de soledad
Sección General
CIEN AÑOS DE SOLEDAD.
Nuestro amigo José quería alguna idea para el comentario de la obra. No me veo con ánimo de hacer un comentario estructurado. Pero puedo resumir lo que yo entiendo de la obra más o menos; como yo la veo en el fondo.
Como muchas grandes novelas hispanoamericanas creo que tiene un fondo cervantino. Es difícil en castellano, parece, saber escribir y no volver a escribir el Quijote.
Cervantes ironiza entristecido pero con bondad sobrehumana sobre el entusiasmo humano.
Fruto de su aislamiento y soledad, la cómica y enternecedora ingenuidad con la que reciben en Macondo las anacrónicas novedades como el hielo, recuerda esa ironía cervantina. Se entusiasman por bagatelas.
En García Márquez, la ironía toma forma de hipérbole. La exageración que hace único su estilo es irónica. En dos sentidos.
Las personas, como los Buendía, derrochan en vano su entusiasmo sobre mil y un manías o disparates. La infelicidad y la muerte son su destino y su única realidad. El autor nos contagia a través del humor la emoción por ese desvalido entusiasmo. Mediante el tono humorístico un García Márquez jovial bromea cordialmente sobre sus congéneres.
Pero otro García Márquez, más sombrío y fatalista lo reduce todo a vanidad.
Por este extremo asoma la otra cara de la ironía de García Márquez. Estamos condenados a la nada, a la muerte.
Pero no estamos predestinados a ser infelices. La ironía ácida -nada cervantina- es que somos infelices por culpa nuestra. La soledad es el desamor, la incapacidad de vivir sencillamente para amar. El incesto como pecado original es eso. La incapacidad de amar de verdad, de darse al otro. El aislamiento de Macondo, la incomunicación (el mundo aparte) en la que viven tantos componentes de la familia, la soledad que desde el título domina la novela es eso: la incapacidad de vivir para amar.
García Márquez enlaza esa idea con el propio ser colombiano y con el destino de Hispanoamérica toda, pero, en definitiva, todo tienen su fondo en una desengañada reflexión sobre la condición humana.
Aquí está, por tanto, el tono personal de García Márquez. La obra es fundamentalmente pesimista. Quizá algo librescamente pesimista y puede que García Márquez quiera reparar eso con un ejercicio de sinceridad consigo mismo en El amor en los tiempos del cólera; novela, que parece querer mostrar el alma auténtica del autor, su verdadero estado de ánimo frente a la vida, pero que, desde el punto de vista literario, resulta inferior precisamente por lo forzado o inverosímil, en lo fundamental, del optimismo un tanto gesticulante que desborda.
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13 Responses to “Mi Cien años de soledad”
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¡Menuda labor de síntesis!
Me ha llamado la atención, por lo acertado del comentario, con qué aparente facilidad has plasmado una mirada a un libro (y un mundo) tan complejo como este.
Desde mi punto de vista, no podemos dejar de resaltar el papel del tiempo, enredado en torno a sus personajes, especialmente Úrsula Iguarán, y en el mismo narrador.
El extraño devenir temporal de esta novela muestra un ser humano que se enreda en el tiempo y el lenguaje de “su” historia. Ya desde el título.
Sí, es verdad,¿cómo encajaría el tiempo en un resumen de la obra…? ¿El tiempo no existe o está bloqueado porque el desamor estanca el avance de la vida en un laberinto de repeticiones? Una vida sin tiempo es ya parte de la muerte…
No creo razonable ni siquiera la hipótesis de que el tiempo no exista en la novela. Que todo ya esté escrito de antemano (Melquíades) no exime al lector de vivir la epopeya autodestructiva de los Buendía como los personajes la viven, con la ilusión arrasadora de ser libres.
Hay un Génesis y un Apocalipsis. Hay que nombrar todas las cosas que existen con la ingenuidad de los recien llegados y hay que resignarse a la cola de cerdo de los que no pueden más con el peso de sus pecados.
En Cien años de soledad el narrador es Dios y Dios es un narrador que escribe de puta madre, y allí, el tiempo es una espiral que se retuerce sobre sí misma.
No tiene sentido, pero existe. Y avanza. Y va a autodestruirse en cinco,cuatro, tres, dos, uno….
Creo que estamos completamente de acuerdo, Faroni.:)
Muy bonito.
Me encanta el estilo de Cien años pero acabé aburrida de verle tantos imitadores.
Esa manera de escribir exagerando se la inventó él o de donde la sacó?
Yo creo q se puede decir que se la inventó él
Aunque sea cierto que todo lo que no es tradición es plagio (dentro del plagio caben los malos imitadores de GM).
Creo que sí hay un precedente inmediato del GM que emerge en Cien años de soledad, Italo Calvino y su El barón rampante, obra en la que incluso puede relacionarse el protagonista con el patriarca de los Buendía por el motivo del árbol,entre otras cosas.Más allá de detalles como ese, creo que esa obra anticipa el estilo con el que GM deslumbra.
Lógicamente, habrá muchas influencias. Como detalle curioso puedo apuntar que el ambiente lúgubre de ese caserón familiar gobernado al fondo siempre por Úrsula, me lo encontré, sorprendentemente, en algunos capítulos de Los pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazán. La descripción de alguna mansión señorial venida a menos igual que sus fantasmagóricos y anacrónicos moradores, me evocó la obra de GM la propia Úrsula se podría “reconocer” no recuerdo en qué personaje.
Para mayor sorpresa mía, también algunos fogonazos del estilo de Pardo Bazán recordaban GM.
Hay unos POCOS momentos de la obra en que hace uso de un verbo hiperbólico y humorístico muy similar al del colombiano. Recuerdo por ejemplo que decía de un personaje que estaba tan gordo que ocupaba toda la habitación o algo parecido con un toque “muy GM” .
a mi meencanto el libroooo!!!!pero es muy lioso… te pierdes muy rapidamnte !!!y el estilo escribe muy bien garcia markez
Quiero ante todo darte las gracias por haber escuchado mi petición y por compartir con todos nosotros tus conocimientos y tu sensibilidad literaria .Tu comentario me parece muy acertado, sobre todo tratándose de una novela tan hermética como es Cien años de soledad.Pienso que como tú dices la incapacidad de amar conduce a los Buendía y a la mayoría de los hombres por caminos equivocados, agitando en los laberintos de la pasión nuestras pobres baratijas.
Hacía tiempo que no visitaba tu maravilloso rincón literario y prometo hacerlo más a menudo .Voy a leer de nuevo Cien años de soledad pero gracias a ti mi manera de abordar la novela será diferente ,digamos con mayor sensibilidad.Ah, y para ti que sean cien años de buena y grata compañía.
¡Te deseo lo mismo!
¡Y muchísimas gracias a ti, amigo!
Querido amigo Carlos , tu observación sobre las reminiscencias o coincidencias de algunos aspectos de Cien años de soledad con la obra de Emilia Pardo Bazán no podría ser más acertada;No se si sabes que la abuela de García Márquez era de origen gallego como doña Emilia , y que fue esta abuela la persona que más obró en la construcción del universo mental de Márquez, especialmente en lo que concierne a ese ambiente a medio camino entre el mundo de los vivos y de los muertos. Todo eso es muy gallego,ya sabes las meigas , la Santa Compaña y todo ese ambiente que se puede encontrar incluso en Valle Inclán o Gonzalo Torrente Ballester.Recibe este cordial saludo de alguien que desea que nos sigas animando y sorprendiendo con tu acertadísima visión del mundo literario.
Pues no, no sabía que GM tenía esas raíces, muchas gracias por el dato, viene muy al caso, ¡sí!
FELIZ AÑO NUEVO A TODOS,LLENO DE AMOR Y DE ALEGRÍA . ¡FELIZ 2010 AMIGOS !