Nov
11
Comentario de un soneto de Quevedo
Sección Barroco, Ejemplos de comentario de texto, Modelos de comentario de texto, Quevedo
GÉNERO LITERARIO Y FORMA DE EXPRESIÓN
Género literario
Este soneto de Quevedo pertenece al género de la lÃrica, pues éste es el género de la expresión de los sentimientos, entre los cuales el más frecuentemente tratado en literatura es el amor, tal como ocurre en este poema.
En cuanto composición lÃrica, predomina el intimismo, el tono subjetivo, la manifestación de los sentimientos de la voz poética. No interesa aquà el mundo objetivo exterior, sino las sensaciones, emociones y pensamientos ligadas, en este caso, a la desesperanzada situación amorosa en la que la voz poética dice encontrarse.
Forma de expresión
La forma de expresión de este soneto presenta una disposición peculiar. Por un lado, podrÃamos decir que es narrativo-descriptiva.
Hay una vertiente narrativa en el poema: la anécdota de soltarse el pelo la dama y la zozobra que esto provoca en el corazón del enamorado es la base argumental que sostiene el desarrollo metafórico del poema.
Pero también hay una vertiente descriptiva.Por un lado nos encontramos una reiterada descripción metafórica del cabello de la armada ( que es agua, luz, por lo, etc); y, por otro lado, hay una descripción de sentimientos; un ejercicio tipico, dentro de la lÃrica de raÃz petrarquista, de introspección. Se despliega un análisis de las reacciones del corazón del amante ante esa visión de la armada.
Pero, en última instancia, en su estructura fundamental, el poema adopta una forma de expresión dialogada, dramática, puesto que el yo poético interpela a la armada (si el cabello deslazas…). En efecto, el poeta adopta la forma enunciativa de un diálogo imaginario con la amada.
El interlocutor de la armada, el que se dirige a ella en el poema está presente de forma explÃcita sólo en un verbo (que difuntas lloro…).
Sólo estas dos referencias verbales manifiestan en el poema los dos interlocutores del diálogo. El poema está protagonizado por delegados de ambos: el corazón ( metonimia de los sentimientos del enamorado) y los cabellos (a un tiempo metonimia de la belleza de la amada y alegorÃa de la desesperación amorosa).
El hecho de que el diálogo no sea directo, inmediato entre los dos, sino interpuesto, mediatizado por esos delegados, nos remite a la falta de comunicación, a la imposibilidad de entendimiento y de diálogo entre ellos por qué ella rechaza ese amor.
De manera que lo lastimoso del trance por el que está pasando el amante queda subrayado por el hecho de que el diálogo, en realidad, lo protagonizan corazón y cabellos: él se habla y se responde en un diálogo imaginario que se revela asà en su auténtica condición: un triste monologo que, acentuando el patetismo de expresión, intenta presentar como un dÃa.
La indiferencia, el yelo de la mujer, desencadenan la postración del amante que retrata el poema. no hay un diálogo entre corazón y corazón como serÃa el caso de un amor correspondido.
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