Bueno, más allá de cualquier otra cosa (como el más mínimo interés de la Administración…), me quedo con esto: 2 millones de visitas…

Me quedo con esto, y, por supuesto, con los  deliciosos comentarios escritos por toda clase de personas. Hasta con los comentarios ceporretes que se limitan a decir “putos todos” y cosas así….

¡Muchas gracias, especialmente, a toda esa gente de 8 y 9 años -puede que incluso de menos edad- que se toma la molestia de ir un poquito más allá del copia y pega de la güiquipedia!

 

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Día más activo: 6.790 — Tuesday, May 17, 2011

Bueno, las últimas actualizaciones masivas de plugins de wordpress parecen haber generado problemas no pequeños.

Los cursos no pueden verse, así como muchas otras entradas de la web.

Todo está correcto y a salvo, pero, no se ve.

Com en anteriores ocasiones, cabe esperar que nuevas actualizaciones subsanen los problemas que han generado estas

¡Y más de cien mil cuestionarios!

Simplemente, probando este plugin de cuestionarios para wordpress

[quizmaster]

CIEN AÑOS DE SOLEDAD.

Tiredness

(Foto de lux & pixel )

Nuestro amigo José quería alguna idea  para el comentario de la obra. No me veo con ánimo de hacer un comentario estructurado. Pero puedo resumir lo que yo entiendo de la obra más  o menos; como yo la veo en el fondo.

Como muchas grandes novelas hispanoamericanas  creo que tiene un fondo cervantino. Es difícil en castellano, parece, saber escribir y no volver a escribir el Quijote.
Cervantes  ironiza entristecido pero con bondad sobrehumana sobre el entusiasmo humano.
Fruto de su aislamiento y soledad,  la cómica y enternecedora ingenuidad con la que reciben en Macondo las anacrónicas novedades como el hielo,  recuerda esa ironía cervantina. Se entusiasman por bagatelas.
En García Márquez, la ironía toma forma de hipérbole. La exageración que hace único su estilo es irónica. En dos sentidos.
Las personas, como los Buendía, derrochan en vano su entusiasmo sobre mil y un manías o disparates. La infelicidad y la muerte son su destino y su única realidad. El autor nos contagia a través del humor la emoción por ese desvalido entusiasmo. Mediante el tono humorístico un García Márquez jovial bromea cordialmente sobre sus congéneres.

Pero otro García Márquez, más sombrío y fatalista lo reduce todo a vanidad.
Por este extremo asoma la otra cara de la ironía de García Márquez. Estamos condenados a la nada, a la muerte.
Pero no estamos predestinados a ser infelices. La ironía ácida -nada cervantina- es que somos infelices por culpa nuestra. La soledad es el desamor, la incapacidad de vivir sencillamente para amar. El incesto como pecado original es  eso. La incapacidad de amar de verdad, de darse al otro. El aislamiento de Macondo, la incomunicación (el mundo aparte) en la que viven tantos componentes de la familia, la soledad que desde el título domina la novela es eso: la incapacidad de vivir para amar.
García Márquez enlaza esa idea con el propio ser colombiano y con el destino de Hispanoamérica toda, pero, en definitiva, todo tienen su fondo en una desengañada reflexión sobre la condición humana.
Aquí está, por tanto, el tono personal de  García Márquez. La obra es fundamentalmente pesimista. Quizá algo librescamente pesimista y puede que  García Márquez quiera reparar eso con un ejercicio de sinceridad consigo mismo en El amor en los tiempos del cólera; novela, que parece querer mostrar el alma auténtica del autor, su verdadero estado de ánimo frente a la vida, pero que, desde el punto de vista literario, resulta  inferior precisamente por lo forzado o inverosímil, en lo fundamental, del optimismo un tanto gesticulante que desborda.

¡Hola a tod@s!

Tal vez esta página se puede ampliar siempre con nuevas aportaciones.
Desde el principio, profesores, alumnos, poetas noveles o aficionados, padres y madres de familia y amig@s, pues,  de todas clases,  a lo largo de los centenares de páginas que componen la web , nos han ido dejando sus comentarios, sus preguntas, sus aclaraciones…

(Sí, ya sé, el foro… Quizá en otoño pueda funcionar todo junto).

Pero ahora estoy acabando una memoria sobre cómo ha sido el desarrollo de esta idea hasta este momento.

Y he pensado que también aquí en la propia web podría quedar una memoria abierta sobre la experiencia que sus usuarios han tenido con ella.
Todo lo que exponemos en la web está mostrado desde un punto de vista ecléctico y práctico , no hay nada revolucionario ni original. Lo que nos gustaría saber ante todo, por tanto, es si la has encontrado útil o no.

Bueno, así como cualquier otro comentario que desees hacer. Tienes absoluta libertad.

Si la página en general te ha sido útil o no y no te importa dejar un comentario, por favor, hazlo debajo de este mensaje. Te lo agradeceré mucho.

Indica, por favor, si te parece bien, la perspectiva desde la que consideras su utilidad: profesor, alumno, poeta novel o aficionado,  lector, padre o madre de familia ,etc.

Muchas gracias a tod@s por vuestro apoyo y colaboración

Como dice el refrán de internet:

comentaresagradcer

Ha sido un breve repaso que pretendía sólo servir como muestra para ilustrar el ambiente en el que Blas de Otero descubre, al mismo tiempo, un camino diferente para su poesía y un futuro mejor para España y para el mundo.
Cuando Blas de Otero habla de una fe determinada, la “que he conquistado”, quizá aluda irónicamente a otra fe de tipo religioso, la de otro yo suyo que luchó con ella hasta perderla y perderse casi a sí mismo; esa fe religiosa o certeza existencial en la que se debaten, con la que luchan, muchos poemas de etapas precedentes de su poesía.
Pero ahora habla de una fe en la poesía y en los otros.
Habla de arte comprometido y revolucionario; habla del poder colectivo, de la fuerza de la unidad y de la solidaridad en el arte y en la historia. Todo esto forma parte de su nueva fe. Y creemos que también, muy concretamente, la ideología comunista.
Los datos históricos dispersos que justificaban esa confianza, el auge del arte comprometido y la misma fuerza con la que siente esa convicción es lo que ha quebrado el presente, es la primera manifestación visible de un futuro diferente que empieza ya, en este mismo poema que comentamos sin ir más lejos:

en nombre de la luz que ha alboreado…

La teoría (o teorías) de la recepción y la pragmática se dan la mano al llegar a cierto punto. Una parte del esfuerzo crítico ante un texto debe centrarse en reconstruir el sentido con el que el autor escribió su obra: esto es filología pura. Cumplida esta misión, el examen crítico de una obra literaria puede detenerse a analizar cómo el paso del tiempo ha afectado a esos supuestos bajo los que escribía el autor. La situación del receptor es diferente cada vez que se lee una obra literaria. Pasados 60 años desde  que se publicó este poema, muchas cosas  que no existían en 1955  han ido poblando el espacio que hay entre el autor y su poema y cualquier lector circunstancial.
Ante este poema de Blas de Otero, hoy podemos asumir el papel de receptor, es decir, ponerlos a leer ese poema. Nuestra recepción del texto nunca podrá ser la misma que la de un lector cualquiera de 1955.
La historia ha pasado por encima de la poesía social sin que los máximos ideales de esa poesía se hayan hecho realidad y nos resulta sumamente fácil tildar a Blas de Otero de ingenuidad en lo fundamental de sus planteamientos. De hecho, él mismo reconocería, décadas más tarde, el carácter utópico de la pretensión der fundir la poesía culta con el pueblo: el nueblo no lee, y no son precisos más argumentos.
La poesía social queda al descubierto como otro juguete neorromántico de una burguesía hastiada de sí misma, pero incapaz de escapar realmente de sus patrones mentales.
La verdad es que todo hace pensar  que también en 1955 el mensaje de un poema como éste que comentamos era un mensaje ingenuo y desaforado. Para entonces, el arte ya había sido desplazado como factor con ascendencia sobre la historia y  mucho tiempo antes había abandonado su maridaje con el pueblo.
Además, en concreto, como elemento de lucha política, lo cierto es que precisamente en España el arte ya había sido derrotado para siempre en 1936 (por no remontarnos más allá). Existieron Antonio Machado y Miguel Hernández, sí; pero fueron las armas las que dictaron  sentencia. Y lo siguen haciendo.

Como ya hemos tenido ocasión de señalar anteriormente, es obvio que la preocupación de Blas de Otero por el hombre y por el mundo parte de España y en ella confluye. El poeta encerrado en sí mismo o preocupado por temas metafísicos, ha dado paso  en este libro de 1955, Pido la paz y la palabra a un hombre y un poeta distintos.
Estamos ahora en una  etapa de poesía histórica. En ella, el compromiso político, social y existencial del poeta parte de su toma de conciencia de la situación real de España y de sus gente. Por tanto, es, en primer lugar, un compromiso con unos hombres y una sociedad concreta, la española, además de ser un compromiso con la humanidad en general.

Estos dos posesivos, realzan la emotividad del asunto principal de esta estrofa, España. Los posesivos forman o indican el apóstrofe en el que el poeta se dirige a su patria como si la tuviera delante y pudiera escucharle.  A los elementos centrales de las otras estrofas (el mundo, el hombre) no les dio el mismo trato.  Constituyen un marco de referenecia que no pierde  de vista, pero su primera preocupación es España.
Si el poeta abominó de su actitud anterior y pasó del yo al nosotros, si descendió de las abstractas especulaciones metafísicas y religiosas al hombre concreto, lo más concreto era lo que tenía al lado: el sufrimiento, la injusticia  y las desigualdades de la sociedad de la que formaba parte.

El primer posesivo, ti, un pronombre, destaca vivamente frente a los sintagmas nominales que ocupan su misma posición sintáctica en las otras dos estrofas (Para el hombre -Para el mundo -Para TI). La cercanía sentimental es mayor.

En cuanto a mía, actúa de un modo parecido por sus características intrínsecas, pues el posesivo postpuesto tiene en castellano una gran carga de afectividad.
Hemos de anotar, además, que España aparce enmarcada de este modo por dos términos contrapuestos ardua y mía; contraposición en la que debemos ver un reflejo de los sentimientos encontrados -dolor,amor- que se mezclan en el ánimo del  poeta al pensar en ella, en su pasado y en su futuro.

Ando aquí un poco aburrido preparando todo el material de la web -que tardará casi un año en estar como para ser visto, seguro- y se me ha ocurrido hablar de los poemas de amor.

Hace tiempo que no traemos aquí una buena poesía de amor.

Así que la idea es, ¿cuál es para ti el mejor poema de amor? ¿Cuál es tu favorito,tu preferido?

Postea tu poesía de amor favorita y la más “votada” y alguna otra la podríamos comentar, ¡Pruébalo!
Ya sabemos que “mejor” es un término quizá  carece de valor en literatura, pero ya nos entendemos.

———

Bueno, volviendo sobre esto pasados unos días, aparte de algunos poemas de amor que, seguro, a muchos se nos ocurriría considerar como los mejores de todos los tiempos, por mi parte voy a recordar algunos que tratan de amor, al fin y al cabo, pero no del típico amor de amantes, por así decirlo.

En primer lugar, un poema de César Vallejo que para mí es lo más tierno que se ha escrito nunca; es algo así como el Quijote en verso, pues el mensaje de fondo de Cervantes es muy similar al de este poema.
Creo que no hay un poema de amor ( o no) mejor que este. Dicho de este modo queda espacio para muchos otros poemas de los que se podría decir lo mismo: que mejores no los hay.

Considerando en frío, imparcialmente…

Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina…

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio morir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa…

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona…

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza
en la cabeza…

Examinando, en fin,

sus encontradas piezas, su retrete,
su deseperación, al terminar su día atroz,
borrándolo…

Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma,
indiferente…

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito…

le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado…Emocionado…

test

El comentario de texto desde el punto de vista de la semiótica

El comentario pragmático de textos literarios

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